'Bala Mordida', la dificil vida de un policia

Una apuesta mexicana de Diego Muñoz y Tenoch Ochoa con Miguel Rodarte y Flor Payán

Por: Begoña Cosío. Fotos: Rodolfo Noyola
2011-06-15
Es un filme crudo y fuerte, pero que al final te deja una reflexión: si queremos mejorar el país, tenemos que cambiar la institución de la Policía
Cortesía

Junio 15, 2011


Llegamos a una de las suites del hotel St. Regis a las 11 de la mañana y platicamos con los involucrados en Bala mordida, una cinta donde Miguel Rodarte, Flor Payán, Diego Muñoz y Tenoch Ochoa se adentraron en el árido tema de la corrupción policiaca en nuestro país.

En la conversación descubrimos que realizar el proyecto no fue nada fácil: el reto actoral para Miguel y Flor no era sencillo, Diego tuvo que mezclar varias historias para confeccionar a sus personajes, y Tenoch debió movilizarse como nunca para conseguir los recursos para completar la película.

Tras diez años con el proyecto en el horno, ya podemos ver en el cine la historia de Mauro Hernández, un policía bajo las órdenes de un sargento involucrado en asuntos ilícitos, que lucha por sobrevivir ejerciendo una profesión especialmente difícil en este país donde pocos respetan la autoridad.

Preguntamos a Tenoch Ochoa: ¿Qué te enorgullece más del proyecto?

Evidentemente estuve en todo el proceso, pero cuando proyectaron la película en el festival de Guadalajara me encantó la respuesta del público. Es un filme crudo y fuerte, pero que al final te deja una reflexión: si queremos mejorar el país, tenemos que cambiar la institución de la Policía. 

Mi más grande satisfacción es haberle transmitido a la gente que tenemos que hacer ese cambio.

Por su parte Diego Muñóz contestó sobre la idea del guión de Bala Mordida.

No tenía ningún interés por los policías, tenía una visión parcial y racista de ellos, no buscaba un tema policiaco; sin embargo, hace diez años o más me platicaron una superhistoria de todas las transas internas que hay en la Policía, y la primera que me sorprendió fue la de que al armero de un sector le faltaron 40 armas.

Tomé historias que le pasaron a muchas personas, las junté en una licuadora y usé el resultado en distintos personajes.

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