Christian Cota, diseñador mexicano conquista NY

Es el único diseñador mexicano que presenta sus colecciones en el fashion week de Nueva York

Por: María Torres Clausel. Fotos: César Vera
2011-01-31
Con Nate Berkus y Melissa George
Christian Cota


Christian es el diseñador mexicano más reconocido a nivel internacional. Tanto, tanto, que Anna Wintour asiste a sus desfiles de moda y las celebridades más hot visten sus creaciones. Su amor por la moda le nació desde muy chico y tomó como inspiración objetos que iba recolectando en los viajes que realizaba por el mundo con su familia. Al terminar prepa, en el Colegio Vista Hermosa, viajó a París para estudiar pintura (otra de sus pasiones) y decidió que lo suyo sería la moda. Fue así que empacó sus cosas, le dijo adiós a París y a la Ciudad de México y se mudó a Nueva York para estudiar en Parsons School of Design, de la cual se graduó en 2005. Durante los siguientes dos años, creó un plan de negocios y en 2007 lanzó su marca homónima. Poco tiempo después, le envió sus diseños de regalo a Blake Lively (quien interpreta a Serena van der Woodsen en Gossip Girl) y fue ella quien le abrió las puertas al mundo de las estrellas.

En el 2009 recibió el premio Rising Star por parte de Fashion Group's International y éste lo puso en el mapa de los diseñadores jóvenes más cool del momento. En exclusiva, nos recibió en su show-room ubicado en Manhattan, donde nos platicó su ascenso a la fama, su relación con los artistas y su principal misión: poner muy en alto el nombre de México.

¿A los cuántos años dijiste "lo mío, lo mío es la moda"?

"Es chistoso, porque siempre estuvo ahí. Ya que soy diseñador veo hacia atrás y me encuentro con fotos de mí a los ocho años haciendo vestuarios. Pero también quería ser abogado; discutía mucho y siempre ganaba los argumentos. Como a los 15 años me empecé a interesar por el arte y comencé a tomar clases de pintura en México en la escuela de Bellas Artes. Entré a una competencia de Levi's cuando iba en prepa, que se llamaba Pinta tus jeans y gané el primer lugar. Mi hermana era mi modelo y ahí me di cuenta de que no sólo me encantaba la moda, sino hacer que la mujer se sintiera bella y ayudar a alguien a cambiarle su actitud y lo que quería expresar. Estaba más determinado por hacer pintura, por lo que me mudé a París durante seis meses para tomar clases. Estando allí empecé a ver todas las exposiciones de moda y cómo en verdad no sólo era una pasión, sino un supernegocio.

"El camino de la moda es mucho trabajo, pero me gusta tanto, que no lo sentía. Pasaba cinco días sin dormir, y era tal mi pasión que ni me afectaba. Obviamente, hay cosas que me gustan más que otras, pero creo que lo más duro fue empezar a encontrar mi sentido de diseño, saber quién soy como diseñador y qué es lo que propongo".

¿Cuándo te diste cuenta de que eras grande, cuándo despegaste?

Saliendo de la escuela hice varios internships, trabajé con mucha gente y un año después las clientas del diseñador con el que laboraba me decían que les gustaría que el vestido fuera más juvenil, o que tuviera algo más, y me di cuenta de que había algo extra que yo les podía ofrecer. Empecé a hacer un plan de negocios, me tardé como dos años en preparar todo, pero la primera cosa que me pasó que me hizo decir "ok, vamos por el buen camino", fue cuando presenté mi primera colección hace dos años y medio.

Era un desfile súper low-key al que asistieron puros amigos y alguno que otro editor. Sin embargo, llegó la persona correcta, que era una de las editoras de style.com, y después de cubrir el show me seleccionaron como uno de los diez diseñadores para tener en la mira. Eso me puso en el mapa y gracias al artículo me compraron varias tiendas como Wynn Las Vegas, lo que me dio credibilidad e hizo que la gente viera que sí me estaban comprando y que no sólo era pose.

El siguiente gran momento fue cuando gané el premio Rising Star de FGI (Fashion Group International), en 2009, pues la gente que vota está dentro de la industria y saben lo que hacen. Creo que lo importante es ir creciendo y nunca pensar que ya llegaste a un punto. El objetivo es tener un negocio estable, que esté en muchos países y una marca que no sólo tenga ropa, sino accesorios: un lyfestile brand. Ésa es mi meta, no el ser famoso. Creo que ése es el chiste, que no lo hagas por eso, pues creo que cuando lo haces así, no te va tan bien.

Sobre la moda en México, Christian opina que está mejorando mucho. "México tiene muchísimo talento en diseño, arquitectura, y en moda son muy creativos, pero lo único que creo que falta es que sea una industria. Siento que la clientela mexicana va a los shows, pero no necesariamente van a comprar la ropa que están viendo, van a verlo como espectáculo.

"Creo que el público del país tiene que apoyar más a los diseñadores para que ellos empiecen a tener un negocio, porque por más de que tengan mucho talento y muchas ideas, si nadie los compra, es un poco difícil proponer. Fui a México recientemente para recibir el premio Glamour y me impactó ver que la gente que estaba ahí no traía vestidos mexicanos. De hecho, Ludwika Paleta nos contactó y dijo que quería usar un diseño de algún mexicano, se me hizo muy buen detalle. Es una mezcla: los diseñadores deben de seguir luchando y proponiendo, pero la gente los tiene que comprar".

¿Te gusta apoyar nuevos talentos?

¡Sí! Me encanta que nos apoyemos unos a otros. Además, mi misión es que siempre se diga algo positivo de México. Se habla mucho de las cosas malas, pero hay tanto talento y tanta gente interesante en nuestro país, que sí es mi meta poner su nombre en alto. De hecho, tengo un grupo aquí en Nueva York y nos juntamos para ver qué podemos hacer por México, para que la gente vea todo su lado positivo. Algunos son Alondra de la Parra, Carlos Hubber, Mariana Gurola, varios más. Lo que queremos es demostrar que hay muchas cosas buenas y no sólo tragedias.

¿Qué diseñador te inspira?

De los antiguos, Madame Grès, y de los modernos, el que más me interesa es Karl Lagerfeld. Lo que me llama la atención de él es que Chanel 'marca de la que es director creativo' es de las pocas que están vigentes a pesar de que es una firma muy antigua, siempre se mantienen modernos; las niñas de 15 años quieren usarla, su lema es "never look back". Aspiro a seguir esa filosofía, cada vez que empiezo a diseñar y siento que repito algo, lo echo para atrás.

La evolución de Christian, desde su comienzo y hasta ahora inició cuando se rodeó de mujeres que usan su ropa y que tienen mucho estilo. "Aprendes de ellas y te das cuenta de qué es lo que quieren usar. Creo que un error que cometen muchos diseñadores es que crean ropa para una mujer ficticia, siendo que el reto es diseñar para alguien que en verdad lo quiera usar. Cuando empecé realmente a escuchar a mis clientas y a salir con ellas, modifiqué mis diseños con base en la verdad. También sé que no es sobre mí, es sobre la mujer, y me interesa que ellas compren y se sientan a gusto con mi ropa. Mi inspiración principal es la naturaleza. Los minerales, seres vivos, plantas, etcétera, me inspiran para formas, estampados, colores y texturas. El arte también me inspira muchísimo. Me encantan el impresionismo y el cubismo".

¿A quién te gustaría vestir?

A Carlota Casiraghi, la tengo en mi lista de gente que me falta vestir. También a Rania de Jordania.

Actualmente Christian viste a muchas celebridades, el proceso empezó enviando como 20 regalos a Blake Lively. Cota recuerda "No la conocía, busqué el número de su estilista y así la contacté. Un día me hablaron para decirme que iban a usar una de mis chamarras para un episodio de Gossip Girl. Después de que lo usó en la serie, le encantó y le mandé varias cosas. Luego de un tiempo, sonó mi celular a las ocho de la mañana y me dijeron: 'Christian, necesitamos que vengas corriendo a la casa de Blake porque usará un vestido para el show de David Letterman'. Salí corriendo, le ajusté el vestido y luego la vestí para que quedara todo perfecto. Ese fue mi primer acercamiento a las celebridades y de ahí han seguido varias".

De su relación con su país natal, México, Christian asegura que viene mucho, "En febrero empiezo a vender mi ropa en Saks, por lo que tuve que reunirme con la gente de ahí. Lo que me encantó de Saks es que compran lo mismo que está en París y en Nueva York, se arriesgan. Muchas niñas que conozco compran allí porque encuentran lo mismo que está en las boutiques internacionales". El jóven diseñador vende en Dubái, Kazajstán, Italia, Kuwait, Hong Kong y en varias ciudades de Estados Unidos. Pero su objetivo es expandirse más en Europa.

¿Cuál es tu idea de la felicidad perfecta?

Adquirir un balance entre trabajar y lograr mis sueños sin dejar de disfrutar el momento presente.

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