Lifestyle

Costa de Marfil: entre el lujo y la pobreza extrema

Autor: Marina Armida Instagram: @marinaarmida

Es casi imposible no darse cuenta de los polos extremos que aquí hay.

Fotografía por: Marina Armida

He vuelto para platicarles mi llegada a la capital financiera de Costa de Marfil: Yamusukro. Desde mi llegada en el camión vi a mucha gente e intuí que ahora me encontraba en una ciudad más establecida y moderna en comparación de las que he visitado hasta hoy en mi recorrido por África. La estación de camiones por lo menos sí parecía una estación con algo de orden en comparación con las anteriores de las que he partido o arribado. Tomé un taxi y empecé a conocer la ciudad llena de edificios y de puentes cruzando el mar. Comencé a llegar a las afueras y todo el panorama tomó otra forma.

RELACIONADAS: LA MALDICIÓN DE SER ALBINO EN ÁFRICA

A diferencia de los otros países que he visitado durante #9countries9weeks, Abidjan cuenta con una amplia diversidad de clases sociales. Al estar recorriendo la ciudad pude ver una serie de escenas como: mansiones, rascacielos, edificios, carros de alta gama, etcétera, pero cuando empiezas a salir de la ciudad puedes observar la otra cara de la moneda, “la carestía de las mas básicas necesidades”, una realidad completamente diferente a mi primera impresión. Una realidad colectiva que viven la mayoría de los habitantes de Abidjan. De pronto comencé a ver casas de lata despintadas, calles sin construir y un espacio en donde sin duda no caben coches, nada de departamentos o casas de lujo. No pude dejar de notar la gran variedad de puestos de ventas ambulantes (según mi taxista alrededor de 300), con todo tipo de alimentos como: elotes, papas fritas, kebabs, tacos de diferentes carnes — o mis ojos extrañando mis costumbres, y ufff esos tacos de pastor, por lo menos así los identificaban— y un sin fin de antojos que aún no me he aventurado a probar; bueno uno que otro cuando ya no puedo con el hambre. Lo que sí me aventuré a probar fue la exquisita calidad del pan. Al haber sido una colonia Francesa, Costa de Marfil tiene unos croissants y un pain au chocolat inigualable.

RELACIONADAS: ¡LA AVENTURA COMIENZA!

Llegué a mi hotel y quiero platicarles que desde que estoy en África, es el primero con televisión en la habitación. Después de algunas semanas sin este tipo de lujos, por así llamarlos, es difícil no sorprenderte cuando éstos son parte de mi vida diaria en México.

De inmediato comencé a organizar la agenda de los próximos días y conocer lo que esta ciudad es en realidad.

La diferencia con los otros países africanos que he visitado es grande.

Fotografía por: Marina Armida

Al día siguiente, el chofer llegó por mí a las 4:00 de la madrugada y para empezar me hizo un recorrido por el puerto, uno de los mas grandes y modernos del país.

Definitivamente puedes notar la gran inversión que se ha hecho en el puerto.

Entre los tantos problemas sociales que vive Costa de Marfil, uno de los principales y más preocupantes es el tráfico de niños, en su mayoría provienen de Guinea y Liberia. Este problema se ha convertido en un problema mundial, ya que la ONU ha emprendido la búsqueda de alrededor de 300 mil niños secuestrados.

Estuve recorriendo toda la zona por varios días casi 10 horas diarias  y es muy triste ver a tantos niños trabajando, cargando cajas, agua, etc., todo el día y desde de la madrugada. A pesar de la confusión a raíz del río de gente que estaba a mi alrededor, tuve la oportunidad de socializar con algunos niños que vi en la calle y me detuve a jugar fútbol con ellos. No pude dejar de pensar en la triste realidad que viven, para ellos el fútbol es probablemente su única diversión, ya que ellos son los principales encargados de trabajar en las plantaciones de cacao y café.

Los niños de esta zona se divierten unicamente jugando futbol.

Fotografía por: Marina Armida

Para sus padres esto no es abuso de niños o violación de sus derechos; más bien lo ven como si les están enseñando una profesión para su futuro, ven el derecho a la educación como una pérdida de tiempo, mientras que ayudar a sus padres es crecer en el campo de agricultura. Existen varias organizaciones internacionales que se dedican a tratar abolir tan triste situación, pero la realidad acá es otra, millones de niños siguen siendo explotados a tal punto que ni el idioma oficial lo hablan, mucho menos leerlo o escribirlo, y solo se comunican en el dialecto de la región en la que residen. El cacao es la principal fuente de la agricultura en este país, y mientras multinacionales hacen millones y millones de dólares, solo entre el 3% y el 5% queda para los agricultores.

Los niños que son víctimas de estos abusos y traficados. De Guinea son arrancados de sus aldeas y trasladados en pequeñas embarcaciones o en cajuelas de coches durante la madrugada, donde trafican entre 4 a 15 niños por coche por viaje,  de acuerdo a lo que la gente me estuvo contando en varios puntos de las fronteras. Las autoridades dominan el tema y obviamente son parte de una red de corrupción, donde las ganancias son impresionantes. La organización, por sus siglas ICI, es una de muchas que buscan acabar con la esclavitud  de los niños en los campos de cacao.

En la tarde, nos metimos en las partes más extremas de Abidjan, el día estuvo nublado, y húmedo porque llovió un poco. No tuve qué transitar mucho para darme cuenta la extrema pobreza que aquí se vive, a tal grado que encuentras a personas durmiendo en botes de basura. No alcanzas a diferenciar cuál es una vivienda y dónde empieza o termina el basurero. Los animales, los olores, los mosquitos, la humedad son parte de vivir aquí. Todos los habitantes de la zona son víctimas de la contaminación que generan las zonas industriales.

En su gran mayoría Costa de Marfil es un país musulman, pero en Abidjan puedes notar la diversidad de religiones que aquí coexisten. Mientras hacíamos el recorrido en el coche, escuché en la radio el canto de los testigos de Jehová y Evangelistas, pero al mismo tiempo veía al pueblo de Abidjan rezarle fervorosamente a Alá. No dejo de impresionarme la gran cantidad de personas que acuden a las mezquitas para orar o bendecir (Salat), supongo que es por el final de Ramadán. Además, pude observar cómo las personas transportan toda clase de mercancias que quieren vender afuera de la mezquita; no solo la asistencia masiva de personas, sino que la presencia de camellos, caballos y vacas hacían parte del lugar. ¿Qué tenían en común? Todos movilizándose para el Salat.

Algunas personas viven entre basura.

Fotografía por: Marina Armida

Además del tráfico de niños y la extrema pobreza, pude vislumbrar otro problema que padece Costa de Marfil: la deforestación. La tala ilegal ha hecho que mueran diversas especies. Hoy en día no solo se busca explotar las plantaciones de café sino también talar los árboles en busca de oro. A causa de la migración de Guinea Misao para explotar los cafetales.

Al encontrarme en una ciudad tan grande como Abidjan, es casi imposible no darme cuenta de los polos extremos, mientras una parte nos ofrece una realidad separada de todo lujo, en medio de la ciudad se vive entre el modernismo y las comodidades. Fue triste darme cuenta que el término “lujo" no aplica exclusivamente a las cosas materiales que suponen comodidad, sino más bien a las necesidades básicas como la vivienda y la educación.

La próxima parada de #9countries9weeks es Sierra Leona, que me tiene súper emocionada por todas las historias que la rodean.

Las viviendas de algunas familias en Costa de Marfil.

Fotografía por: Marina Armida

Comenta esta nota

No necesitas estar registrado ni iniciar sesión en Facebook