Carolina Herrera nos muestra su departamento en NY

Este ícono internacional de la moda nos comparte su belleza, estilo y personalidad únicos.

Por: Redacción
2012-11-05
Carolina Herrera nos muestra su departamento en NY
Cortesía

Su belleza, estilo y personalidad se sienten en cada trazo de sus creaciones, lo que resulta en el éxito de su imperio de alta costura. El glamour y la distinción son parte de su esencia y los aplica en todos los aspectos de su vida. La diseñadora nos recibió en su departamento en Nueva York, donde conocimos cómo vive la creadora de uno de los lifestyles más chic.

En la industria de la moda, la venezolana Carolina Herrera es sinónimo de elegancia, lujo y feminidad. Ella, la de carne y hueso, es una mujer multifacética, sumamente familiar, que toma cada reto que le presenta la vida con determinación y disciplina. "Adoro la idea de elegancia y complejidad, tanto si se trata de una prenda de vestir, como de un perfume; lo complejo debe parecer simple", revela la diseñadora, respecto a su lema y al sentido estético que marcan su carrera.

Trayecto de glamour

Carolina, de 73 años, viene de una familia de clase alta y mucho prestigio de Venezuela. Cuenta que sus orígenes aristocráticos le permitieron desde una corta edad apreciar la alta costura y el lujo. Entre los relatos de su niñez, se destaca que su madre y abuela fueron las que le inculcaron el gusto por lo fino, tenían la costumbre de viajar a París para confeccionar sus prendas con los mejores modistos, entre ellos, Yves Saint Laurent. Su primera conexión con la moda fue a los 13 años, cuando asistió a un desfile de Balenciaga en la Ciudad de las Luces. En este encuentro nació su pacto con la alta costura. Su primera colección la lanzó al mercado en 1981, a los 40 años, tras ser incentivada por Diana Vreeland, la legendaria editora de Vogue, para que mostrara al mundo su creatividad. En una conversación con Reuters, Carolina afirmó: "Tal vez la moda estaba dormida dentro de mí y, de repente, despertó". Con ese despertar, el mundo de la alta costura dio la bienvenida a su exitosa propuesta: siluetas definidas, estilizadas y, sobre todo, elegantes. En una entrevista con Caras, la modista describió el estilo de la mujer que viste sus prendas y usa sus fragancias como: "sofisticada, activa, femenina y muy en su punto".

Carolina siempre fue conocida por ser una de las mujeres mejor vestidas del jet set internacional, así que cuando empezó su carrera a una edad madura, con mucha seguridad y determinación, su éxito fue inmediato. "Empezar a trabajar a los 40 tiene sus ventajas; una ya sabe exactamente lo que quiere. Yo, hasta entonces, tenía claro que me gustaban mis perros y caballos, no mucho más. Hay que tener talento y trabajar muchísimo, por supuesto. Pero, aunque no muchos lo reconozcan, también hace falta suerte", expresó en una entrevista al diario La Nación de Argentina. Con la acogida que tuvo su primera colección, la diseñadora se mudó con su familia a Nueva York. Mujeres chic y sofisticadas se apropiaron de sus diseños y su marca creció
notablemente año a año.

La diseñadora atribuye su éxito a su madre, quien le enseñó que para llegar alto se debe tener disciplina, determinación y criterio para saber que hay un tiempo y un espacio para todos los aspectos de la vida. "Pienso que hay tiempo para todo: trabajar, ocuparme de mi familia, de los 12 nietos y dos bisnietos que tengo, de un marido exigente, de todo, pero necesitas disciplina. Es la clave para llegar lejos", aseveró. Para ella, su marca "evoluciona o muere", por lo que no pasa un día sin que trabaje por innovar y deslumbrar en cada colección y producto. Todo su esfuerzo y creatividad están enfocadas en la mujer distinguida.


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