Susana Zabaleta y Daniel Gruener una historia de amor vigente.

15 años después de su boda, el éxito de su matrimonio se debe a que ambos son muy diferentes.

Por: Alberto Ortega
2010-09-29
Pero siguen siendo muy felices
Caras

Quince años de matrimonio se dicen fácil, pero no lo son. Esto nos lo confirma la pareja con la que Caras platicó hace unos meses. "... tiene sus etapas increíbles y algunas difíciles. Hemos pasado por todo. Siento que uno ayuda al otro; entonces, ha sido muy divertido; es divertido pero complicado, siempre es un rollo eso del respeto y la tolerancia", comentan entre risas.

"Yo soy explosiva y Daniel es tranquilo, yo soy desesperada y Daniel es paciente. Somos complemento, que muchas veces dicen que es lo mejor, pero que también te desespera en ocasiones", asegura Susana.

Susana se tomó el tiempo de compartir lo que ella considera la fórmula para el matrimonio estable: "tenemos nuestro día de novios. Nos encanta ir al cine. Cuando no existían Eli ni Matías, lo que hacíamos era ir y comer ahí. A veces comprábamos sushi y nos lo comíamos viendo la película, o íbamos a la dulcería por todas las porquerías habidas. Lo máximo era ver dos películas seguidas y luego comentarlas".

Sin embargo, como todas las parejas, los Gruener Zabaleta tienen sus pequeños detalles. A Susana le molesta que Daniel no hable mucho, pero, según Susana, eso es algo que le ocurre a todos los hombres. Y ella misma asegura que Daniel no puede con el hecho de que ella es una persona violenta.

"No soporto a la gente racista. Debiera ser más tolerante, pero no puedo tolerar lo intolerable; he llegado a pegarle a la gente por un comentario racista".

Y como casi todo en la vida de Susana, la historia de amor empezó en el estreno de alguna puesta en escena. "... se prendió una especie de luz y vi a un hombre de pelo largo y casi blanco, vestido de negro y con un bastón. En ese momento lo supe, era él. Luego nos vimos en el estreno de otra obra de Benjamín y pregunté quién era, me dijeron que no me iba a pelar, porque venía de una familia de intelectuales. Pensé: 'Pobre, si cree que no me va a pelar'. Desde que lo invité a sentarse junto a mí, no se ha ido... Ahora le digo... 'tampoco era para tanto, ya lárgate' porque sí es bien difícil".

Sobre la etapa de ser padres, Susana se declara mandilona, mientras que considera que Daniel es muy estricto. "Yo los regaño un poquito, cuando se pelean entre ellos. En general soy consentidora. A Eli, como le gusta la ropa, le compro mucha. A Matías le regalo de esos dinosaurios o luchadores que son duros; le encanta jugar con ellos en la tina".

Daniel encuentra que lo más satisfactorio de los hijos es que "... con ellos tú también vas recordando y reaprendiendo cosas, e incluso viviendo otras que no te tocaron a ti. Es muy intenso. Soy papá barco, pero creo que Zabaleta es más. Los niños disfrutan llevar una rutina, y Susana no es una mujer de rutinas, no le gustan".

La familia Gruener Zabaleta disfruta darse tiempo para pasar tiempo juntos. Van mucho a Acapulco; se avientan en la arena, se ríen. En resumen, son una familia muy feliz.

COMENTA ESTA NOTA
No necesitas estar registrado ni iniciar sesión en Facebook
Contenido no disponible