La historia de Abraham Lincoln

Nació en la miseria y llegó a ser el presidente más grande de Estados Unidos

Por: Alberto Ortega G.
2010-10-30
La historia de Abraham Lincoln
EFE y Gettyimages

 

Ninguna novela se compara con la vida del niño que nació en la miseria y que, sin nunca haber asistido a un colegio, llegó a ser el presidente más grande en la historia de Estados Unidos.

El día que tomó posesión, 6 de noviembre de 1860, estalló la guerra que cobró más de un millón de víctimas, y cuando concluyó su mandato, se restituyó la paz. Ejerciendo el poder con virtud y demostrando talento y liderazgo, logró liberar a los esclavos e inyectó una dosis de identidad, propósito y esperanza a su país. Está considerado como ejemplo universal de valentía e integridad.

Como parte de los festejos para celebrar la recuperación de la paz, cuatro días después de terminar la guerra más sangrienta de la historia de Estados Unidos, el presidente Lincoln y el general Ulysses Grant fueron los invitados de honor a la comedia musical Our American Cousin en el Teatro Ford de Washington, D.C. Llamó la atención que a pesar de haber confirmado su asistencia, Grant y su esposa Julia no llegaron a la cita, y dejaron plantada a la pareja presidencial.

Entretanto, el afamado actor y galán de moda John Wilkes Booth ingresó al teatro por un acceso especial para artistas y permaneció en una mesa del bar mirando fijamente su copa de Gin and Tansy, a la que dio tragos esporádicos durante tres cuartos de hora. "Cuando me vaya de aquí esta noche, seré el hombre más famoso del país", dijo al camarero antes de salir al corredor.

Aquel Viernes Santo, el guardaespaldas de la Casa Blanca había pedido la noche libre, por lo que los oficiales Parker y Forbes ocupaban su lugar. Tenían instrucciones de permanecer en guardia vigilando la puerta del palco en el que se encontraban Abraham y Mary Lincoln. Inexplicablemente, pocos minutos después de iniciada la función ambos guardias abandonaron sus puestos y tomaron asiento en butacas de la galería principal.

Transitando sigilosamente por el pasillo a la mitad de la obra, John Wilkes Booth abrió una puerta y se introdujo en el palco principal. Parado detrás de Lincoln, sacó una pistola Derringer calibre .44, y con un disparo solitario perpetró el primer magnicidio en la historia de Estados Unidos. Ante el público estupefacto, el mayor Henry Rathbone se abalanzó sobre Booth intentando detenerlo pero fue apuñalado. En el acto, el homicida se arrojó cinco metros al vacío y al caer sobre el escenario, emulando a Brutus en el asesinato del César, levantó el cuchillo y gritó en latín: "¡Sic, semper tyrannis!" (¡Así, siempre a los tiranos!).

Con la pierna fracturada por la caída, desapareció en la oscuridad. Tras recibir la descarga, Lincoln se precipitó hacia el frente, impactándose sobre la baranda aterciopelada antes de que su enjuta figura se derrumbara sobre el piso. Y ahí quedó, rodeado por soldados y personal del teatro, inconsciente. Un doctor estuvo en vela intentando revertir los daños producidos por la bala que penetró la cabeza por la parte posterior, mientras su colaborador más allegado, el secretario de Guerra William Stanton, desconsolado, permaneció toda la noche sin quitar la vista del rostro de su jefe. A las 7:22 de la mañana siguiente, el médico cruzó cuidadosamente las manos sin pulso de la víctima sobre su pecho inerte; se puso en pie, e inclinó la cabeza. Finalmente, las sombras de la noche eterna cubrieron las pupilas de Abraham Lincoln, uno de los líderes políticos más grandes y queridos en la memoria de la humanidad.

John Wilkes Booth estuvo fugitivo doce días, antes de que fuera localizado en Virginia y acribillado por soldados de la Unión, en un granero.

Los Lincoln, una familia de colonos cuáqueros, vivían en una cabaña de troncos con una sola alcoba. El baño era una empalizada de dos metros cuadrados sobre el campo, en la parte de atrás. El padre, analfabeta, no tenía interés en la educación de sus hijos. Cuando Abraham tenía nueve años, su madre murió envenenada. Su infancia transcurrió entre pobreza, ignorancia y falta de oportunidades. Dotado de cualidades excepcionales, al darse cuenta de que sin educación moriría como nació, empezó a estudiar de manera autodidacta y estableció un fuerte vínculo con los libros.

"Lo mejor que puedo hacer es conseguir libros, sentarme en algún lugar y ponerme a leer". Desde niño conoció las condiciones infrahumanas que padecían los esclavos negros. Trabajó como operador naval, granjero, constructor de cercas, administrador de correos y soldado raso. Jamás asistió a un colegio, pero a base de inteligencia, tenacidad y perseverancia llegó a ser presidente de Estados Unidos; flanco desde el que luchó hasta erradicar la esclavitud y lograr la unidad de un país dividido, en ruta a la debacle. Sus proezas establecieron uno de los precedentes más visibles desde cualquier perspectiva. Según Gallup, es considerado como el estadounidense más grande y el mejor presidente de Estados Unidos.

Prácticamente sin posibilidades, pero gracias a su poderoso liderazgo, hace exactamente 150 años, el 6 de noviembre Abraham Lincoln fue electo presidente. Los candidatos Bates, Seward y Chase tenían la certeza de que el hombre menos apto había ganado las elecciones. Y la subsecuente toma de posesión no los hizo cambiar de parecer. Por su cuenta, el nuevo mandatario tenía perfectamente claro que aquellos que figuraron como sus acérrimos rivales de campaña eran los dueños de las cabezas ideales para hacer frente a la indómita atmósfera del país, y los invitó a ocupar puestos clave en su gabinete. Lincoln integró un equipo de rivales. Al poco tiempo, los tres titanes de la política cedieron ante la lucidez e integridad del presidente y pusieron en juego sus mejores capacidades para apoyarlo cabalmente. Con fabulosa rapidez, el jefe de Estado se volvió versado en todas las áreas.

"Necesitábamos las mentes más brillantes en el gabinete", respondió Lincoln en entrevista con Joseph Medill, editor del Chicago Tribune. "Y yo no tenía derecho de privar al país de sus servicios". Durante sus años como jurista, Lincoln conoció a Edwin Stanton, uno de los abogados más prestigiados del país, y quedó impresionado por su destacado desempeño en la corte. Éste, sin embargo, ignoraba a Lincoln y se expresaba de él de modo peyorativo.

La Guerra Civil produjo un millón 30 mil víctimas. Lincoln abominaba la guerra, pero vio con claridad que ante las circunstancias ésta era la única vía para lograr la paz. Sobre la marcha, los miembros del gabinete fueron testigos de la manera como, impasible, Lincoln procedió según sus planes con tal firmeza, lógica y oportunidad, que cayeron en cuenta de que estaban colaborando con un hombre de talento inigualable.

Lincoln aprendía rápido y pensaba en términos de innovación, evolución y futuro. Es el único presidente de Estados Unidos que ha sido dueño de una patente tecnológica. Disciplinado en el deporte, llegó a destacar regionalmente en lucha grecorromana. Fue un lector asiduo de Shakespeare, Robert Burns y Lord Byron. Admiraba el trabajo de Edgar Allan Poe; su poema favorito era 'Mortality', de William Knox. De joven, la timidez fue su talón de Aquiles, sin embargo, al relacionarse asomaban sus excepcionales cualidades de líder, y no se detuvo en el refinamiento de sus habilidades para persuadir y motivar. Postulándose para cargos públicos, se convirtió en un excelente orador y escritor de discursos. Su maestría con la pluma asombraba a ciudadanos ordinarios e intelectuales. Perfeccionista para esculpir ideas y crear imágenes haciendo uso de la palabra escrita, afirmó que "un escrito no puede darse por terminado hasta el día que se publica".

Curioso por naturaleza, combinaba también ingenio excepcional con un don para contar historias; cuando hablaba, todos escuchaban. Aunque era cálido, compasivo y paciente, en caso de que fuera necesario actuaba con decisión y firmeza. Con 1.93m de estatura, hasta la fecha es el presidente más alto de Estados Unidos, así como el más elocuente. Fue abierto, cortés, tolerante, justo y respetuoso de la dignidad de todos. Fue un esposo y padre ejemplar, que no se dejó engreír por el poder. Afabilidad, sencillez, bondad y honradez, en el carácter y en el comportamiento, fueron las principales virtudes que rigieron su conducta ante cualquier circunstancia de tristeza, felicidad, victoria, derrota, adversidad o prosperidad.

Lincoln es el prototipo del político ideal, como Platón lo describió en La República: "Los políticos son los hombres excelentes, porque de ellos depende el bienestar de la comunidad en todos los órdenes de la vida, empezando por los bienes más preciados, que son la paz y la tranquilidad". Abraham Lincoln ejerció el poder con virtud, poniéndolo de verdad al servicio de los gobernados. La historia recuerda a Winston Churchill, San Luis Rey de Francia y Thomas Jefferson como miembros de esta minoría excelente.

En todas las épocas ha habido políticos de gran potencial, pero pronto el ejercicio del poder los envilece. Lincoln se mantuvo leal a sus ideales y propósitos, y nunca se desvió de su misión. Contrariamente, haciendo pequeñas concesiones a sus pasiones personales, los personajes de poder pierden la oportunidad de pasar a la historia como grandes hombres.

En su canción 'Cross the Green Mountain', Bob Dylan retrata espléndidamente el clima mixto de agonía y esperanza que se vivió durante la Guerra Civil, y cita también el testamento espiritual de Abraham Lincoln:

"Es la última hora del último día

Que digan que caminé

a la luz de la justicia

y que fui fiel

a la verdad y al bien".

A los 26 años, Lincoln se enamoró de la hermosa Ann Rutledge, a quien describió como el amor de su vida. Cuando su novia murió de fiebre tifoidea, Abraham cayó en una profunda depresión. Y tras varias decepciones amorosas, a los 33 años se casó con Mary Todd, hija de una familia rica de Lexington. Al casarse logró moderar su turbulenta personalidad, que fluctuaba entre la grandiosidad y la depresión. La pareja tuvo cuatro hijos, de los cuales únicamente Robert alcanzó la edad adulta. Estudiando la historia de Escocia, Lincoln quedó marcado por el esfuerzo de William Wallace, quien perdió la vida intentando la independencia de su país.

A las 22:13 horas del viernes 14 de abril de 1865, un estruendo fulminante en el interior del Teatro Ford marcó el fin de una era. A Abraham Lincoln le fue arrancada la vida, y ganó la inmortalidad. "Allí está el gobernante de los hombres más perfecto que el mundo haya visto", declaró Edwin Stanton frente al lecho de muerte.

Para llevarlo de regreso a casa, el féretro con sus restos fue trasladado a bordo de un tren. En las numerosas ciudades en las que se detuvo a lo largo del trayecto, millones de dolientes tuvieron oportunidad de despedirse de su presidente. Una vez en Springfield, Illinois, una carroza con acabados de oro, plata y cristal, seguida por Old Bob y Fido, encabezó la procesión por aquellas mismas viejas calles que Lincoln solía recorrer antes de mudarse a Washington, donde no tuvo un solo día de paz.

Al llegar al cementerio Oak Ridge, Abraham Lincoln fue sepultado al lado de su hijo, William Wallace.

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