Realeza

Lady Di y Carlos de Gales: el cuento de hadas que acabó en tragedia

Autor: EFE

CANADA - JUNE:  An exhausted Diana, Princess of Wales looks as though she's fallen asleep during a banquet in June 1983 in Canada. (Photo by Anwar Hussein/WireImage)

Un 29 de julio de 1981 se celebró el enlace de cuento de hadas, historia que terminó en tragedia.

Hoy se cumplen 32 años de una de las bodas más fastuosas de la historia: la del príncipe Carlos y Lady Di. Un "cuento de hadas" que se vivió con entusiasmo y patriotismo, pero que terminó en tragedia e hizo tambalear los cimientos de la monarquía británica.

De aquel soleado 29 de julio de 1981, en el que los británicos abarrotaron las calles de Londres para participar del evento, pocas son las menciones o las celebraciones en recuerdo de la que se consideró la boda del siglo.

Otro enlace, el del príncipe Guillermo con Kate Middleton, celebrado en 29 de abril de 2011, eclipsó un acontecimiento que hace treinta años fue el programa de televisión más visto de la historia, con 750 millones de espectadores.

La boda de Guillermo consiguió, además, borrar el mal sabor de boca que dejó el fallido matrimonio de sus padres y logró impulsar tras décadas de escándalos la imagen de la monarquía.

Pero hace 32 años los británicos vivieron con verdadero entusiasmo el casamiento del heredero al trono sin imaginar jamás su trágico final. Tuvo que ser celebrado en la Catedral de San Pablo de Londres, en vez de la Abadía de Westminster, ya que se necesitaba un templo con capacidad para los 3.500 invitados.

A los británicos les dieron un día de fiesta y 600.000 personas llenaron las calles del centro de la capital británica para ver de cerca a la que entonces parecía una feliz pareja.

La joven Diana, de tan solo 20 años, llegó a la catedral en una carroza acompañada de su padre, Lord John Spencer.

Un velo ocultaba la aniñada y asustada cara de la novia que se iba casar con el hijo mayor de la reina de Inglaterra, 12 años mayor que ella.

Los nervios se pusieron de manifiesto sobre todo en el momento del "sí, quiero" cuando Diana, que se convirtió en la primera mujer inglesa en 300 años en casarse con el heredero al trono, cambió el orden de los numerosos nombres de su marido.

En la retina de mucha gente ha quedado grabado el barroco traje color merengue de Diana, con sus abombadas mangas, una cola de casi ocho metros y hasta 10.000 perlas incrustadas, que en su momento causó sensación y que ha quedado como símbolo de la ostentación que rodeó al enlace.

La tradicional foto de la pareja besándose en el balcón del palacio de Buckingham dio la vuelta al mundo y protagonizó la primera página de los periódicos del día siguiente.

El histórico "The Times" aprovechó la ocasión para publicar su primera portada en color.

La historia entre el Príncipe y la joven aristócrata tenía todos los ingredientes de un cuento de hadas, pero la felicidad de la pareja duró poco.

Las infidelidades del príncipe Carlos con su antigua novia, Camila Parker Bowles, con la que se casaría por civil en 2005, torturaron a Diana, que tras su separación en 1992 reconoció en una entrevista: "�?ramos tres en el matrimonio".

Según el libro "Diana, su verdadera historia" escrito por Andrew Morton, confidente de la princesa, ya en la luna de miel, la pareja tuvo una fuerte discusión después de que Diana descubriera que Carlos tenía unos gemelos con las iniciales "CC", que la celosa esposa pensó que eran un regalo de Camilla.

Los enfrentamientos entre la princesa, que se convirtió nada más casarse en un verdadero icono, y la familia real fueron constantes.

Unas tensiones que culminaron con la muerte de Diana en un accidente de tránsito en París cuando era perseguida por los paparazzis y que tuvo una repercusión sin precedente entre los británicos. Buscaban fotos de Lady Di con su nuevo novio, el magnate egipcio Dodi Al Fayed.

La fría reacción de los Windsor ante la muerte de la denominada "princesa del pueblo" fue muy criticada y los índices de popularidad de la monarquía se hundieron provocando una crisis constitucional sin precedentes.

Precisamente, otra boda, la del príncipe Guillermo y Kate Middleton, que pretendía ser más discreta y acorde con los tiempos actuales, ha ayudado mucho a remontar la vapuleada imagen de la Familia Real.

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