Mayo 20, 2012.
La trascendencia de esta marca líder se debe a su vínculo emocional con un público ambicioso.
Quien declara que nunca en su vida ha considerado por lo menos tener un Ferrari (porqué a muchos nos gustaría tener más de uno) guardado en su garaje, está mintiendo.
El deseo de poseer un automóvil de la firma con sede en Maranello, de vestirse con su marca de ropa, de escribir con las plumas ostentando su logotipo, claro, sobre un cuaderno con uno de sus coches devorando las líneas blancas del asfalto en su portada, de utilizar su fragancia trasmitiendo dinamismo y acción, reside en querer trasmitir éxito, poder, perfección.
A estos estados nos remite la marca del Cavallino Rampante, pues a lo largo de las décadas, desde su fundación hasta la actualidad, los han ido haciendo suyos a través de sus éxitos conquistados en las pistas más arriesgadas del mundo, con sus diseños siempre un paso al frente de los demás marcándoles pauta al resto, por la actitud de conquista frente a los desafíos, por ser los mejores en lo que hacen.
Si quieres leer el reportaje completo compra nuestra edición de mayo.
