El punto de partida es un encuentro con el artista francés Fabrice Hyber, donde el lienzo y las olas se cruzan en dos estampados “vivos”, que convierten el traje de baño en territorio creativo.
Desde 1957, la maison nacida en Saint- Topez ha hecho del color y la imaginación su vocación, en esta nueva entrega, el icónico bañador se transforma en un espacio de libertad: trazos que evocan el gesto del crayón, motivos que juegan con la irreverencia y una energía cromática que captura la esencia del verano. Sol mar y arte se funden en una propuesta que desdibuja los límites entre galería y playa.
La colaboración surge luego de que la firma ha invitado a destacadas figuras del arte contemporáneo a reinterpretar su lienzo textil: desde las aguas vibrantes de Kenny Scharf, Sylvie Fleury y John M. Amleder, hasta la potencia visual de Mickalene Thomas y Raquel Chevremont, en alianza con JRP Editions.
Cada cada colaboración, Vilebrequin reafirma su convicción de que el traje de baño puede ser un medio artístico en movimiento: lúdico, expresivo y profundamente contemporáneo.
“Llevar el arte a la playa siempre ha sido nuestro sueño. No pretendemos hacer arte, pero intentamos reproducir el arte de Fabrice Hyber de la manera más honesta y respetuosa posible; con el savoir-faire del Studio y los ateliers de Vilebrequin, somos capaces de lograr técnicas de impresión que se acercan al máximo al color y contraste únicos de la obra original”, afirma Roland Herlory, CEO de la firma.