Por Samuel Reyes
Samuel Reyes: Francisco, cuéntanos desde hace cuánto se empezó a gestar este concepto de esta exposición que vemos actualmente en el Museo de la Ciudad de México…
Francisco Berzunza: El origen posiblemente es a finales del 2022 que empecé a trabajar una exposición que se hizo en Sudáfrica en el año 2023, la cual se llamó “You to Me, Me to You” Y ahí es como pensé que esa exposición necesitaba un complemento. No sólo podía hablar de amor, tenía que hablar también del concepto de rechazo. Entonces, en mi cabeza ha estado presente desde hace prácticamente 3 años, pero sólo es desde hace un año que seriamente me di a la tarea de empezar a planear y conformar este proyecto.
SR: ¿Por qué son complementarias? Este concepto del amor para ti, más allá de el antónimo tal cual que pudiera ser el desamor, lo consideras como el rechazo. ¿Por qué el rechazo y no la decepción y no todas estas posibles aristas que trae un rompimiento amoroso? Y en este caso, visto desde el arte.
FB: Lo quería sacar del campo del amor y lo quería llevar hacia una experiencia que fuera universal de una manera bastante polifacética. Entonces, no sólo sentirse desilusionado románticamente, sino sentirse rechazado por quiénes somos, cómo nos vemos, qué nos gusta, cuál es nuestro origen racial, de clase, de etnicidad. Pensaba que en el contexto político actual hay una noción de polarización muy fuerte y el rechazo está al centro de todo esto, ¿no? O sea, pareciera que el rechazo es lo que conduce nuestra discusión política.
SR: ¿Y por qué titular esta exposición “Columna Rota”?
FB: Curiosamente, surgió cuando yo buscaba una metáfora de para describir cómo me sentía. Que bueno, cuando te rechazan te sientes como hecho pedazos por dentro, es algo en el interior. Y estaba hojeando un libro de Taschen de Frida Kahlo, algo muy superficial y de repente me di cuenta que la columna rota de Frida Kahlo expresaba de una manera lo que yo estaba sintiendo, que, cuando uno revisa la obra de Frida, uno se da cuenta que es capaz de expresar los sentimientos de una manera muy elocuente a través de imágenes, y eso fue lo que me atrajo.
SR: ¿Y cómo se da este proceso una vez que tienes el nombre, que tienes ya el eje temático? ¿Cómo empiezas esta investigación o este descubrimiento de las piezas que las van a conformar?
FB: Hay 3 factores que influyen en la conformación de la exposición. Para mí era muy importante que algunos de los artistas fueran mis amigos. Al final yo no conozco a un solo curador que trabaje con artistas vivos que no haga uso orgulloso del nepotismo. Tal vez de una manera mucho más subrepticia, pero yo quería hacerlo muy explícito. Número dos, que además de ser mis amigos, fueran gente que yo admirara, porque una cosa es tener mis amigos artistas y otra cosa es tener amigos artistas malos. Y tercero y más importante, es que las obras me gusten. O sea, simplemente hay una cuestión de gusto y creo que es algo que se nota en toda la exposición, que hay un gusto y en este caso me gusta a mí, me importaba que me gustara a mí, no quiero satisfacer a los grandes públicos, no quiero satisfacer a la esfera crítica, quiero satisfacerme a mí.
SR: Y así se siente como una exposición, muy personal. ¿Te pusiste algunas reglas para la selección de los artistas, más allá de que fueran tus amigos? ¿Te pusiste algún tema de una cuota de tales artistas, de tales países? ¿Lo hiciste totalmente libre? ¿Cuáles fueron tus estándares o tus líneas?
FB: No hay una sola cuota de nada, o sea, no hay una cuota de género, de raza, de edad, de procedencia geográfica, simplemente es algo que yo decidí obviar dentro de la exposición.
SR: ¿Cómo fue ya el ver con cuáles obras completaban la exposición? ¿Finalmente, cuántas piezas fueron, por ejemplo, y cómo fue ya ese cierre? ¿En qué momento lo decidiste?
FB: La verdad es que no lo he terminado de decidir. Terminaremos a inicios de marzo y me quedó muy claro el día de la inauguración que tenía que comisionarle un performance todavía a alguien para la clausura. Entonces pensé: “esto faltó, esto está incompleto, no estamos hablando de este tema que es tan importante. Le voy a hablar a tal persona y lo voy a integrar de manera tardía a la exposición”. Y al estar recorriendo la exposición una y otra vez, me di cuenta que también hacia el final de la misma había una obra que yo había descartado desde un inicio. Yo la había descartado desde hace mucho tiempo por temas de papeleo y dije, no, esta obra tiene que estar y la vamos a colgar el primero de febrero. Entonces, es algo que está en “fluxus”, que está en movimiento absoluto, o sea, se va adaptando de acuerdo a lo que yo siento que tiene que ser, que es como un director dirige una orquesta, que es muy distinto a como un director dirige una película.
SR: Si tuvieras que mencionar algún reto al que te enfrentaste en la realización, en la planeación, en la ejecución o ya para el cierre con de esta exposición, ¿cuál sería?
FB: Sí, bueno, hay un tema muy importante en cuanto a las posibilidades de del museo, de la institución, de lo que la institución puede hacer en el presente, que no cuenta con fondos, no cuenta con personal…
SR: ¿Qué continuidad va a tener este proyecto con esta tercera exposición? Se acaba esa serie que tú habías planeado, pero te la vas a llevar a algún otro lado, ¿hay planes para montarla en otro sitio?
FB: No, simplemente lo que viene es una publicación, creo que es una exposición que a la larga en la literatura va a tener una valorización muy interesante, no estoy diciendo “esto cambió la historia”, sino un “solamente pasó esto”, es un antecedente de algo más que puede pasar… y ese es ese es el camino que yo veo para este proyecto.
SR: Hiciste, además de la curaduría en cuanto a la selección de las piezas, toda la cuestión museográfica, pero por lo que estuve leyendo en los agradecimientos, tuviste un apoyo de un equipo robusto. ¿Qué tanto se llevó ese equipo a la práctica?
FB: Realmente muchas son ideas mías, pero en la curaduría… a ver, aquí hay un tema muy interesante y es, yo diría que tuve un equipo robusto de co-organizadores y todos hacíamos de todo, levantar dinero, cambiar focos, hacer renders; esos somos los organizadores. Hay un grupo que está organizando, pero a mí me molesta mucho, y hay un ensayo acerca de esto en el texto, me molesta mucho el papel del curador en México. Entiendo el papel del curador en una institución enciclopédica, digamos, entiendo cuál es el papel del curador de arte Mesopotámico en el British Museum, está ahí para resguardar y catalogar el acervo, hacer investigaciones y presentarlo. En México, sin embargo, el papel del curador de arte contemporáneo me altera bastante porque la investigación es básicamente sentarte en el baño y ver qué está pasando con tus amigos en Instagram. Esa es la investigación, escribir, pues honestamente el Chat GPT ya puede escribir mejor que cualquiera de ellos. La idea del curador que es gestor, que hace políticas públicas, pues si fueran exitosos, los museos no estarían quebrados, si los curadores de los museos públicos fueran exitosos y estuvieran haciendo lobbying con el Secretario de Hacienda y con los diputados, explicándole por qué por cada peso que invierte en cultura a la federación se le regresan veinticinco, los museos no estarían quebrados. Entonces no contamos con ninguna de esas características que en teoría debería ser el papel del curador y pues la final y la más importante que es seleccionar las obras, montarlas, etcétera. Entonces tienes un equipo de museografía que hace el trabajo por ti y seleccionar las obras pues la gran mayoría de las veces lo hace el algoritmo o lo hacen las galerías de los artistas. Entonces yo encuentro a los curadores en México como un gremio muy desdibujado y que me da pues bastante tristeza. Pero bueno, a ver, ahora no terminé la pregunta, me quedé ahí. Entonces cuando hablabas de la curaduría y a pesar de todo esto, el curador aparece ahí como curaduría tal persona y es como de si no hiciste nada, ¿por qué te llevas todo el crédito? Entonces, algo que me quedó muy claro en este proceso, porque yo agarraba mi celular y se lo mostraba a mi amigo tal, a mi amigo tal, a mi amiga tal, a mi otro amigo tal, al artista tal, ¿qué piensas de esta obra? Y me di cuenta que al final los que hicimos esta exposición fuimos decenas de personas, porque decenas de personas estuvimos vetando, analizando, cuestionando qué es lo que iba a integrar esta exposición. El orden yo lo definí, pero las piezas, quiénes iban a ser los artistas al final, son discusiones que tuve con todos mis amigos. Algo que quise hacer con este proyecto era poner el nombre de todos mis amigos íntimos como coautores de este proyecto.
SR: Ahora que mencionas las piezas y las opiniones ¿cuáles obras para ti fueron no negociables? Independientemente de las opiniones y de si alguien te quería cambiar el parecer ¿cuáles son las piezas que encuentras de esta exposición más cercanas a lo que quisiste explotar del concepto de la misma?
FB: Creo que hay obras y hay artistas. Hay piezas que no eran negociables como el karaoke de los Smiths de Phil Collins, como el burro de Tamiji Kitagawa, como las burbujas de Teresa Margolles y como el cometa de José María Velasco. Porque bueno, el cometa nos regresa a la exposición, a una narrativa personal propia mía. Es cuando de repente, pum como “adivina, se trató acerca de esta persona. Hay una persona que está haciendo y sintiendo, que está sintiendo mucho para que tú veas todo esto.” Y artistas son los que me han acompañado muy seguido, que son Iñaki Bonillas, Alfredo Jaar, Marlene Dumas… Para mí esto era como un statement muy fuerte. Creo que definitivamente el conseguir a Daniela Rossell para mí era como un trofeo. Un reto personal. Total, era como “tengo que hacer esto porque esta persona está diciendo y está sintiendo lo que yo siento y lo que yo pienso. Y tiene que estar aquí” y dicho y hecho. Creo que es fundamental para entender la exposición.
SR: ¿Por qué crees que la gente debería de darse una escapada y venir al centro histórico a ver esta exposición? ¿Qué van a encontrar de distinto que en otras exposiciones de museos de arte contemporáneo en la ciudad?
FB: Porque difícilmente esta exposición se va a volver a hacer. La mezcla de la actitud, de los periodos históricos, los artistas, o sea, es una mezcla bastante ecléctica que muy difícilmente se va a volver a hacer y está pensada de una manera muy coreográfica. Si uno la visita sin ningún texto, uno recorre las salas y se trata un poco de irte encontrando en estas expresiones de belleza, en estas historias de rechazo.
SR: Esto es justamente un aspecto al cual me quiero ligar a la siguiente pregunta y es el tema de los textos. Se sienten como un ejercicio bastante personal, algunos de los textos son bastante simples. ¿Por qué hacerlos así? ¿Por qué darle esta identidad también a la parte textual?
FB: Tan personal, tan complementaria y quise no hacer algo más académico del gremio para el gremio, del académico para el académico. La gran lección que yo aprendí de Phil Collins y de lo que se trata toda la obra de Phil Collins, este grupo de chavitos inadaptados en Indonesia que están cantando las canciones de los Smiths en el 2007, casi 20 años después de que se publicó ese disco, en un lugar totalmente remoto de donde se publica ese disco y la capacidad de la cultura popular de vincularnos en los lugares más recónditos. es algo que a mí me interesa mucho, el espectáculo dentro del arte. Entonces, esta exposición está pensada mucho como un espectáculo y el espectáculo no requiere de una explicación, pero el espectáculo es lo que es. Ya, si quieres tener una lectura profundísima acerca de lo que Lou Reed quiso decir con Perfect Day, adelante, pero no es el fin y eso es algo que me interesaba: cómo jalamos el espectáculo al arte que es algo que pues sí artistas como Damien Hirst y Jeff Koons son genios en hacer todo esto y en hacer mucho dinero de esto pero cómo jalamos el espectáculo al arte y cómo podemos seguir generando emociones como lo hace la música popular.
SR: ¿Qué te gustaría producir en la gente o qué te gustaría en el público al momento en el que saliera de ver la exposición?
FB: Con una persona que haya sentido esto que buscaba, el sentimiento de rechazo y sus variables, posiblemente ya está, mi labor aquí ha concluido. Que sí se den cuenta de que no es una operación sencilla. No sé si muchas personas se dan cuenta, pero está todo muy calculado.
SR: ¿Cuál sería ese argumento de venta que dirías para que no se la pierdan?
FB: Creo que la inteligencia artificial es la manifestación última de un mundo que pretende homogenizarnos y eso es algo que nosotros empezamos a ver desde finales de los ochentas con como la desencadenación masiva de la globalización. Entonces, lo que es padre es utilizar todas estas posibilidades que nos dieron los ochentas y los noventas a nuestro favor y damos cuenta que hay una diversidad gigantesca de otras maneras de vivir y de ver el mundo y la posibilidad de tener esta mezcla de obras, son distintas ventanas a esas maneras tan distintas, tan diversas de ver el mundo. Y esa es la razón por la cual creo que deben venir, porque no sabemos que está pensando un chavito trans en Oaxaca o un mega reject adicto al fentanilo en San Francisco.
No te puedes perder “Columna Rota” un introspectivo ejercicio de imaginación a través de múltiples formas de producción artística de talentosos creadores de diversas épocas (Teresa Margolles, Iñaki Bonillas, Lola Álvarez Bravo, Daniela Rosell, Madame Zo, Ramón Saturnino, Berenice Olmedo, José María Velasco, Shilpa Gupta, Tamiji Kitawagua, Tina Modotti, Lagartijas Tiradas al Sol -quienes tienen una serie de performances in situ- y Jou Morales , por mencionar sólo a algunos), quienes nos transmiten las sensaciones humanas más básicas, esos sentimientos más naturales, primigenios y honestos. Todo, envuelto en un halo de reflexiva nostalgia.