Demi Moore volvió a acaparar miradas en la Fashion Week de Milán, pero esta vez no solo por su estilismo total black, sino por un inesperado cambio de imagen. La actriz apareció en el desfile de Gucci con el cabello notablemente más corto, apostando por un corte sleek que enmarca el rostro y aporta una vibra más moderna y afilada.
Acostumbrada a llevar una melena larga y ultra lisa como sello personal, este giro marca uno de sus cambios capilares más comentados en años. El nuevo look, combinado con su conjunto de cuero negro y gafas oversized, reforzó una estética poderosa y sofisticada.
En una semana dominada por tendencias arriesgadas, Demi demostró que a veces un corte preciso es suficiente para reinventar por completo una imagen icónica.