La muerte de Liam Payne sacudió al mundo del entretenimiento y dejó un vacío profundo entre quienes formaron parte de su historia profesional y personal. Uno de ellos fue Simon Cowell, el hombre que impulsó su carrera desde los inicios de One Direction en “The X Factor”. En una reciente entrevista, Cowell compartió cómo recibió la noticia y por qué el golpe fue comparable, según sus propias palabras, a la muerte de su padre.
El día de su muerte
Cowell relató que se encontraba en el norte de Inglaterra cuando una mujer cercana a él entró a su habitación visiblemente afectada. Antes de escuchar una sola palabra, supo que algo no estaba bien.
Por la expresión de su cara sabía que estaba muy mal. Me pidió que me sentara y me lo contó. Fue un shock total, algo muy parecido a cuando me enteré de la muerte de mi papá
El productor confesó que, tras escuchar la noticia, tuvo dificultad para pensar con claridad. Su reacción inmediata fue contactar a los padres de Liam.
Solo recuerdo decir: necesito hablar con su mamá y su papá lo antes posible. Como padre, sabes exactamente lo que deben estar sintiendo.
La última vez que se vieron
La noticia fue aún más dolorosa porque Cowell había visto a Liam aproximadamente un año antes, en ese mismo lugar. El recuerdo que guarda es el de un hombre estable, entusiasmado y pleno.
Lo vi entrar, se veía increíble. Me dijo que estaba yendo al gimnasio, hablamos de su hijo y de lo importante que era para él ser papá. Por eso quedé tan sorprendido cuando escuché la noticia. Nada indicaba que algo así fuera a pasar.
Fama, presión y lo que nunca se habló en público
Tras el fallecimiento de Payne, surgieron múltiples reportes sobre excesos, adicciones y las dificultades emocionales que enfrentó a lo largo de los años. Cowell reconoció que estaba al tanto de algunas de estas luchas, aunque aclaró que muchas conversaciones fueron privadas.
Había cosas de las que nunca hablé públicamente. Conversaciones personales y consejos que intenté darle. La fama trae mucho peso. No soy un mánager. Mi trabajo es dirigir el sello, ayudarlos a ser exitosos y rodearlos del equipo adecuado. Siempre dices que estás disponible, pero no puedes seguirlos a todas partes.
Más allá del fenómeno global que fue One Direction, para Cowell, la muerte de Liam Payne significó la partida de alguien cercano, marcado no por los escenarios, sino por una última charla sobre la vida, la paternidad y lo cotidiano.