¿Por qué en los cines se comen palomitas?

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Nuestro paso a la dulcería de los cines está motivado por el imperdible snack: las palomitas. Desde la entrada al recinto, su aroma nos indica la primera parada antes de entrar a la sala donde se exhibe la cinta de nuestra elección. Y esta tradición de acompañar nuestras cintas favoritas con popcorns de distintos sabores ha trascendido hasta nuestros hogares, siendo un elemento clásico (y hasta insustituible) de una tarde de películas. ¿Pero cómo es que las palomitas tienen una relación tan estrecha con el Séptimo Arte? Hoy te lo explicamos. Por: Josselin Melara Te puede interesar: Cómo hacer tus propias palomitas caseras: tips para prepararlas

Las palomitas y su llegada a los nickelodeons

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La relación de las palomitas con el cine no fue amistosa en un principio. (Foto: Getty Images)

La popularidad de las palomitas explotó (literalmente) en las ferias y carnavales a mitad del siglo XIX.Y en 1885, con la invención de la primera máquina portátil de palomitas, su prestigio aumentó. Los vendedores aprovecharon este aperitivo barato y delicioso que necesitaba únicamente un poco de mantequilla y sal para que fuera irresistible en el mercado. Su apogeo coincidió, además, con el comienzo de los nickelodeons, espacios de exposición interior que se dedicaban a proyectar películas, y que vieron su esplendor entre la década de 1905 y 1915. Estos espacios no tenían stands de ventas en su interior, lo que fue una oportunidad perfecta para que los vendedores se colocaran fuera a ofrecer su producto. Aunque parecía una buena oportunidad para los vendedores de palomitas, los dueños de los nickelodeons empezaban a notar problemas: el olor de la mantequilla era penetrante, durante la función se podían escuchar los crujidos de la gente, y muchos de ellos entraban y salían por más golosinas. No te pierdas: Conoce a los presentadores de los Oscar 2021

La Depresión del 29 y el apogeo de una botana

Máquina de palomitas

Las máquinas de palomitas hicieron de este manjar el predilecto para las funciones cinematográficas. (Foto: Getty Images)

Con la Gran Depresión del 29, las ganancias de los teatros se vieron mermadas. Sin embargo, el cine fue la forma de evasión principal para las masas en crisis, pues esta forma de entretenimiento era bastante asequible. Como una forma de tener un mayor ingreso, los dueños de las salas cinematográficas aceptaron la integración generalizada de las máquinas de palomitas, incluyendo stands de venta dentro de los complejos. De hecho, una bolsa de palomitas de maíz era una de las pocas golosinas que la gente podía pagar. Otra ventaja es que se elaboraban casi al instante y no era costoso producirlas: una inversión de 10 dólares alcanzaba para 50 kilogramos de maíz, utilizados para vender, por lo menos, mil bolsas de palomitas. Te interesa: Beneficios de comer palomitas que tal vez no conocías

Segunda Guerra Mundial: otro gran momento para las palomitas

La Segunda Guerra Mundial afectó el racionamiento de azúcar, por lo que la industria de los postres se vio críticamente afectada. No obstante, las palomitas estaban nuevamente listas para salvar el antojo (y los bolsillos) de la sociedad. Su presencia en las salas de cine prevaleció y se convirtió en un hábito entre los consumidores. Hoy en día, a pesar de la amplia oferta de golosinas que encontramos en las dulcerías, las palomitas son la opción predilecta de cinéfilos y visitantes casuales, y no se ve algún otro aperitivo en el horizonte que quiera desplazarlas. En definitiva, son el aperitivo de la crisis, pero también de nuestra diversión.

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