Considerado como el último surrealista de México, reconocido por su estética única, su legado incluye pintura, escultura y diseño, con piezas icónicas que trascendieron internacionalmente.
Pedro nació en Florencia, Italia, hijo de padres judíos y de origen alemán, cuando tenía tres años, su familia emigró a México para escapar del contexto previo a la Segunda Guerra Mundial. Durante su juventud estudió arquitectura en la Universidad Iberoamericana. Sin embargo, no concluyó su carrera porque decidió dedicarse al arte. En 1960 comenzó a exponer su trabajo, sus piezas destacaron por la repetición de formas, la presencia de manos, ojos, laberintos y estructuras arquitectónicas.
Uno de sus diseños más conocidos es la Silla-Mano, creada en 1962. La pieza es una escultura funcional con forma de mano abierta, donde los dedos funcionan como respaldo y reposabrazos.
A lo largo de su carrera, el artista plástico Friedeberg presentó exposiciones en México, Estados Unidos y Europa. Recibió diversos reconocimientos a lo largo de su trayectoria, entre ellos destaca la Medalla Bellas Artes, otorgada por su contribución a la cultura y las artes visuales en el país.