Fotos Daniel Carrera
Es muy discreta y no suele dar entrevistas, pero esta vez platicó, en exclusiva, con CARAS para hablarnos de un proyecto muy especial para ella, su primer libro Bienvenidos a mi mesa, ganador de dos primeros lugares en los Gourmand World Cookbook Awards 2025, en las categorías Acknowledgements (autora) y Best Fund Raising Book in the World, celebrados a finales de noviembre en Arabia Saudita.
María Elena Torruco Garza, “Male”, como le llaman de cariño sus más allegados, nació el 30 de agosto de 1982. Sus padres son Miguel Torruco Marqués y Gloria Garza. Sus hermanos, Miguel y Gloria. En 2010 se casó con Carlos Slim Domit, con quien tiene cuatro hijos: Carlos, Emiliano, Mariel y Nicole, quienes son su adoración.
Pese a todo, Male siempre se ha caracterizado por ser de lo más sencilla, además de su discreción y elegancia. Mucho se ha dicho sobre ella, pero en esta entrañable entrevista, conocimos a la mujer profesionista y madre, que admiramos.
Para esta producción, María Elena llegó puntual a la sesión de fotos, ya maquillada y lista para arrancar con las primeras tomas. Horas antes había llegado la diseñadora de eventos y experta en decoración (también colaboradora del libro) Mónica Moreno, quien se encargó de la producción y montaje de las mesas que sirvieron como escenario de estas fotos.
Unas semanas antes, en el Museo Soumaya de Polanco, Male había presentado su libro Bienvenidos a mi mesa, entre familiares y amigos cercanos. Todo esto no es fruto de la casualidad. Los que la conocen saben que es una apasionada de la cocina, la familia y la hospitalidad. Es licenciada en Gastronomía. Se graduó con mención honorífica con la tesis Etiqueta,protocolo y diseño de menús en relación con lasambientaciones. Estudió en el Ritz de París, arte culinario, repostería, cocina mediterránea y arreglos florales.
De hecho, se desempeñó como directora de gastronomía y proyectos especiales en la Escuela Panamericana de Hotelería (EPH), su alma mater. Además, fundó su empresa de consultoría para el sector gastronómico y turístico, con la idea de promover la excelencia en el servicio y la hospitalidad.
En 2024 empezó a “cocinar” el proyecto que hoy nos reúne: su primer libro: Bienvenidos a mi mesa, con el que rinde un tributo a la cocina mexicana, el arte de decorar y la tradición culinaria, cuya recaudación será donada a la fundación El Espacio de Michelle, una institución dedicada al acompañamiento de niños y adolescentes con síndrome de Down.
Male, ¿dónde y cuándo nació tu pasión y a qué edad supiste que querías dedicarte a la gastronomía?
Gracias. Primero que nada me siento muy honrada de que les interese el libro, el proyecto y este cachito de mi vida. De cómo fue naciendo esta idea. Gracias de verdad por recibirme, estoy muy feliz.
Mi mamá es una maestra en recibir. Ella es una persona que tiene mucha luz y una vocación de servicio, de consentir a la gente y de mucha prudencia. Esta combinación de cualidades la hacen única, y me siento muy privilegiada de haber nacido en su casa y la de mi papá, y de haber crecido con ella porque siempre ha sido el brazo derecho de mi padre. Él ha tenido una carrera muy bonita en la iniciativa privada, y mi mamá siempre lo ha apoyado y lo hace brillar muchísimo. Ver eso en mi casa fue siempre un motivo de inspiración y de querer aprender de ella, porque siempre recibe precioso, pero no te estoy hablando de mesas ostentosas, sino con el corazón.
Mi papá es un amante del turismo (fue secretario de Turismo de 2018 a 2024), y de las tradiciones mexicanas, de nuestro México mágico, y ha sido un portavoz maravilloso de todo lo que tenemos. Me enseñó a cocinar desde muy chica, y recuerdo que, hace mucho, cuando hacíamos sushi con él, había pocos restaurantes japoneses en el país. También nos hacía paella. Él estudió en Licenciatura en Administración Hotelera y Restaurantera en la Escuela Mexicana de Turismo y Administración Pública en el INAP, en Marketing Turístico. También tiene estudios en Cornell.
Haber tenido el privilegio de crecer con mis papás fue una combinación muy bonita, pues también los valores familiares fueron siempre lo más importante en mi casa, y celebrar alrededor de una mesa, se te queda en el corazón por siempre. Mi papá también fundó una universidad muy prestigiosa, fue la número uno en turismo, incluso la hija del expresidente Miguel de la Madrid, Margarita, estudió ahí. Formó más de 20 mil egresados, con la firme convicción de que fueran portavoces de nuestra cultura mexicana, siempre con valores de firmeza, honestidad, amor y trabajo.
¿Quién fue una de las personas que te inspiró desde niña?
A mí siempre me gustó cocinar. Admiraba a muchas personas, como la chef y repostera Paulina Abascal. Cuando iba a su pastelería en el Pedregal, tenía entonces siete años, y veía su foto en el lugar y sus postres que me parecían una belleza. Decía: “Algún día Paulina me va a cocinar algo. No sé cuándo”. Mi abuela siempre nos enseñó que por lo que luchas, peleas, deseas con intensidad y lo trabajas, se te cumple. No tiene por qué no cumplirse. Y bueno, Paulina Abascal sirvió los postres de mi boda. Estuvo preciosa, eran muchísimos y su dedicación fue hermosa. Ella fue una de las personas que me inspiró desde niña.
¿Cómo fue que decidiste entrar a estudiar gastronomía en la universidad de tu papá?
A mí siempre me gustó más la cocina, incluso la repostería, más que la parte hotelera. Me encantaba la hospitalidad, pero quería enfocarme de lleno en la gastronomía. En ese momento, la universidad (EPH) no tenía la licenciatura en Gastronomía como tal; existía Administración Hotelera, pero no era lo que quería estudiar.
Cuando llegó el momento de elegir carrera, surgió la posibilidad de desarrollar la licenciatura en Gastronomía. Mi papá decidió abrirla y yo fui parte de la generación pionera. Fue un gran reto, porque empezamos siendo muy poquitos y, además, al ser la escuela de mi papá, sentía una presión especial.
Si salía un jueves en la noche, mi papá, el viernes, a las 7 de la mañana, checaba que estuviera en clase. Para dejarme salir, me puso como única condición que fuera puntual con mis clases. Así que tenía esa dualidad, por un lado qué padre que la escuela era de mi papá, pero por otra, los profesores siempre fueron mucho más estrictos conmigo. Y tenía el compromiso con todos de demostrar el doble. Le eché muchas ganas, fue una carrera preciosa, hice amigos increíbles y aprendí muchísimo de chefs maravillosos.
Después, decidí irme a hacer una especialidad en Francia y estudié en el Hotel Ritz de París, gastronomía y repostería francesa, chocolatería y arreglo de flores, que venían en los cursos. Fui muy feliz en París. Estuve de mayo a septiembre, fueron meses muy bien aprovechados, porque los cursos no paraban, y yo quería más y más. Tuve la fortuna de conocer a grandes chefs, como a Michel Roth, quien tenía en ese momento dos estrellas Michelin. Él llevaba la cocina del hotel Ritz, y convivía mucho con nosotros, así que aprendí muchísimo.
¿Qué hace que tu libro sea diferente?
Empecé a ver muchas publicaciones sobre el tema, pero sentía que a todos les faltaba algo. Y gracias a mi carrera, me di cuenta que no había un libro que fuera un acervo bibliográfico de consulta para los alumnos de gastronomía, porque, quizá, hay quienes piensan que nada más se estudia cocina, pero no, la licenciatura en Gastronomía son cuatro años, en donde llevas materias como contabilidad, probabilidad y estadísticas, derecho y administración; es una carrera de administración enfocada a la gastronomía. Así que sentía que faltaba un libro que hablara del protocolo, pero no la parte pretenciosa, porque en ocasiones se pueden confundir al pensar que el protocolo es demostrar conocimento, pero para mí se trata de que mi invitado se sienta contento y bienvenido. Y ese es el parteaguas de mi libro. Cuando escribí mi tesis hice una investigación muy extensa, pensando en dejarla como base de ese ejemplar que algún día haría. Así que lo dejé muy organizado. Es más, decía: “Tengo que guardar el USB, porque ¿qué tal que se pierde?, y volver a escribir todo esto sería tremendo”. Así que lo guardé, lo atesoré, imprimí varias copias y les di a mis papás sus ediciones dedicadas. Y mira, a lo largo de la vida estuvo alguien a mi lado, a quien también le escribí las dedicatorias de mi tesis hace 20 años, y es mi marido quien me enseñó a pensar en grande.
Bienvenidos a mi mesa tiene mucha historia. Desde laetimología de las palabras, protocolo y etiqueta, la historia de las vajillas y los primeros cubiertos… eso hace que tu libro,además de ser muy bonito visualmente, contenga material valiosode investigación…
Para mí, lo importante era primero entender qué son la etiqueta y el protocolo; por eso, me fui al origen de las palabras. Protocolo tiene que ver con lo que va primero y marca el orden de cómo deben suceder las cosas, y la etiqueta se refería a las indicaciones que se daban para guiar el comportamiento. Desde sus orígenes, ambos conceptos tenían la función de orientar, no de imponer.
Entonces, la combinación de etiqueta y protocolo me pareció relevante desde el principio. Yo quería resaltar e investigar las aportaciones de México al mundo en estos temas.
En mi libro hago un recorrido desde la Nao de China, el Galeón de Manila; platico cómo, a través de Filipinas, llegaron desde Asia estas telas maravillosas, sedas y tantos elementos que enriquecieron nuestra cultura. Ese intercambio me parece una belleza, porque hoy ni México ni ningún país sería lo que es sin ese encuentro entre mundos.
Fuimos muy afortunados, porque Acapulco fue un puerto donde recibíamos tesoros del Pacífico, y del otro lado teníamos a Veracruz, conectado con Europa por el Golfo de México.
Un ejemplo que me encanta es la talavera, de la que estamos tan orgullosos. Su tradición viene de Talavera de la Reina, en España, pero cuando llega a México, Puebla y también parte de Tlaxcala, la adoptan y la transforman con los colores y minerales de nuestra tierra. Así nace esa talavera tan nuestra, reconocida hoy como Patrimonio de la Humanidad.
Tenemos una historia deliciosa, llena de riqueza cultural y tradiciones que nos enaltecen. Para mí, era muy bonito poder compartirla y decir: “Aquí está México: somos historia, somos identidad, somos riqueza cultural y somos la calidez de nuestras tradiciones”.
DESCUBRE LA ENTREVISTA COMPLETA EN LA NUEVA EDICIÓN DE ENERO 2026.