El regreso del ahora Estadio Banorte —históricamente conocido como el Estadio Azteca— quedó marcado por una noche cargada de simbolismo. Tras casi dos años de remodelación para convertirse en una de las sedes clave del Mundial 2026, el recinto volvió a la vida con el partido amistoso entre México y Portugal, el primero tras su renovación.
El encuentro, que terminó con un empate 0-0, funcionó como evento de reapertura y prueba operativa del estadio, pero más allá del resultado, fue la emoción en las gradas la que se robó el protagonismo.
Uno de los momentos más impactantes llegó cuando miles de aficionados, con las luces de sus celulares encendidas, comenzaron a entonar “Cielito Lindo”. El cántico recorrió cada rincón del estadio, generando una atmósfera única que conectó a todos los presentes en una misma voz.