En el corazón de Polanco en Flores 2026, una de las intervenciones más memorables se erige como un manifiesto visual de identidad, tradición y sofisticación contemporánea. La fachada de Multiva se transforma en un lienzo vivo que reinterpreta uno de los emblemas textiles más representativos del país: el sarape zapoteco.
Desde una visión artística profundamente arraigada en la cultura mexicana, la instalación convierte la arquitectura en un homenaje floral de gran escala. A través de patrones geométricos y una composición cromática vibrante, la pieza traslada el lenguaje del textil tradicional hacia una dimensión monumental, donde cada módulo, construido con flor natural, aporta textura, profundidad y un sutil movimiento que evoca el trabajo manual de las comunidades artesanas.
Detrás de esta propuesta se encuentra Flor de Loto México, el estudio liderado por Isabel Ramírez de Arellano Alvarado, cuya visión ha elevado el diseño floral a una disciplina conceptual y artística dentro de los circuitos más exclusivos. Reconocido por su constante participación en el festival, el estudio ha logrado posicionarse como una de las propuestas más relevantes, destacando por su capacidad de fusionar arte, naturaleza y cultura en escenarios de alto perfil.
Pero más allá de su impacto visual, la intervención propone una narrativa emocional. En la base, un arco orgánico de mariposas monarca, también creadas en flores, simboliza migración, transformación y resiliencia, valores intrínsecos a la identidad mexicana. A este universo se suman alebrijes en forma de mariposa, figuras que fusionan lo real con lo fantástico y que aportan un carácter onírico a la composición, celebrando la imaginación como un elemento esencial del arte popular.
La inspiración detrás de esta obra encuentra eco en el compromiso de Multiva con el impulso a los artesanos mexicanos, una labor que da vida y continuidad a las tradiciones que definen al país. Así, la pieza no solo honra el origen, sino que proyecta a México hacia el futuro a través de un lenguaje contemporáneo que dialoga con el lujo y el arte.
El concepto también se entrelaza con la evolución de la marca, retomando su nuevo logo: la “M” como horizonte. En esta intervención, ese horizonte se traduce en un México que florece, que se transforma y que avanza sin desprenderse de sus raíces, consolidando un mensaje de orgullo y proyección.
El resultado es una fachada que trasciende la decoración para convertirse en relato: una historia de identidad, transformación y orgullo mexicano, reinterpretada desde el lenguaje del lujo floral contemporáneo.