La ceremonia tuvo lugar en la Capilla de San Jorge, en el Castillo de Windsor, y fue vista por millones de personas alrededor del mundo. La boda reunió a cerca de 600 invitados, entre miembros de la realeza británica, celebridades y amigos cercanos de la pareja. Entre los asistentes destacaron Oprah Winfrey, Serena Williams, George Clooney y Amal Clooney, además de David Beckham y Victoria Beckham. También acudieron actores de la serie “Suits”, producción que lanzó a la fama a Meghan Markle.
Uno de los aspectos más comentados fue el vestido de novia de Meghan Markle, diseñado por la británica Clare Waight Keller para la firma Givenchy. La pieza destacó por su estilo minimalista y elegante: un diseño blanco de seda con escote barco, mangas largas y una silueta sobria que rompió con los vestidos recargados típicos de la realeza. Meghan completó el atuendo con un velo de más de más de cinco metros bordado con flores representativas de los 53 países de la Commonwealth.
La duquesa también llevó una histórica tiara bandeau de la reina Mary, prestada por la reina Isabel II, mientras que Harry vistió el uniforme militar de los Blues and Royals. Más tarde, durante la recepción privada en Frogmore House, Meghan cambió su vestido por un elegante diseño de Stella McCartney, de cuello halter y corte más moderno.