Cada inicio de año, la monarquía danesa reafirma uno de sus rituales más antiguos y simbólicos: las recepciones oficiales de Año Nuevo, una tradición que se ha mantenido viva durante siglos y que reúne a las figuras clave del Estado y la sociedad de Dinamarca.
El Rey y la Reina encabezan estas ceremonias como anfitriones de una serie de banquetes y recepciones que se celebran en escenarios históricos como Amalienborg y el Christiansborg. En ellas participan representantes del gobierno, el Parlamento, el sistema judicial, las Fuerzas Armadas, el cuerpo diplomático y diversas instituciones oficiales del país.
El primer gran evento tiene lugar en los primeros días de enero, cuando los monarcas reciben a autoridades y miembros de la Casa Real, incluidos otros integrantes de la familia real danesa. Posteriormente, las recepciones continúan con encuentros específicos para jueces, alcaldes, líderes regionales, oficiales militares y representantes del llamado “Dinamarca oficial”.
Más allá del protocolo y la elegancia, estas recepciones simbolizan el inicio formal del año institucional y refuerzan el papel de la Casa Real de Dinamarca como eje de continuidad histórica y cohesión nacional. Una tradición que no solo celebra el Año Nuevo, sino que honra el vínculo entre la monarquía y la vida pública del país.