El Château d’Azay-le-Rideau comenzó a construirse en 1518 por Gilles Berthelot, tesorero del rey Francisco I, en pleno auge del Renacimiento francés. Influenciado por el arte italiano que transformaba la arquitectura europea, el castillo combinó elementos medievales.
Tras la caída en desgracia de Berthelot, la propiedad pasó a la familia Raffin, que residió allí durante casi 300 años. En el siglo XIX, el marqués de Biencourt modernizó el interior y diseñó el parque paisajístico que hoy lo rodea. Incluso recibió visitas reales, consolidando su papel como residencia aristocrática activa y no solo como símbolo arquitectónico.
En 1905 el Estado francés lo adquirió y lo convirtió en Monumento Histórico. Actualmente forma parte del conjunto del Valle del Loira inscrito como Patrimonio Mundial por la UNESCO y conserva salones, mobiliario y detalles decorativos que permiten entender cómo se vivía en la nobleza francesa.
Para visitarlo, el castillo abre casi todo el año. La entrada general ronda los 13 € por adulto e incluye acceso al interior y a los jardines. Menores de 18 años y jóvenes de 18 a 25 residentes en la Unión Europea suelen tener entrada gratuita.