De acuerdo con reportes periodísticos, el problema comenzó en 2018 cuando la actriz detectó una aparente verruga en su dedo pulgar izquierdo, la cual posteriormente fue diagnosticada como una lesión cancerígena. Especialistas determinaron que el origen estaba relacionado con un virus adquirido durante una manicura, el cual con el tiempo evolucionó hasta convertirse en cáncer.
Ante el avance de la enfermedad y el riesgo de metástasis, el equipo médico optó por una medida radical: la amputación parcial del dedo afectado para eliminar el tejido maligno. El tratamiento incluyó además procedimientos como quimioterapia localizada y cirugías reconstructivas, con el objetivo de preservar la funcionalidad de la mano.
La actriz ha dicho que tras una primera intervención, la enfermedad presentó recaídas años después, lo que obligó a nuevas cirugías y tratamientos adicionales. Finalmente, gracias a la atención médica oportuna y al seguimiento constante, logró superar el cáncer y actualmente se mantiene bajo revisiones periódicas para prevenir cualquier reaparición.