Entre las acusaciones desestimadas se encuentran las de acoso sexual, difamación y conspiración, consideradas por el juez como insuficientes desde el punto de vista legal. El tribunal determinó que varias de estas reclamaciones no podían sostenerse debido a la naturaleza de la relación profesional entre ambas partes, ya que Lively trabajaba como contratista independiente y no como empleada formal.
No obstante, el fallo permite que tres acusaciones continúen su caso judicial: incumplimiento de contrato, replesalias y complicidad de replesalias. Estas demandas se centran en la presunta respuesta de Baldoni y su entorno profesional tras las denuncias iniciales de la actriz sobre condiciones laborales durante la filmación. El juicio por estos cargos está programado para mayo de este año.
El conflicto legal se originó a finales de 2024, cuando Lilvey acusó a Baldoni y a su productora de haber generado un ambiente laboral inapropiado y de emprender posteriormente una campaña de desprestigio en su contra. Por su parte, el actor ha negado todas las acusaciones, mientras que algunas contrademandas también han sido desestimadas en el proceso.
Tras el revés judicial, la actriz Blake Lively manifestó públicamente su intención de continuar con el litigio, asegurando que el “núcleo” de su caso sigue vigente.