De acuerdo con registros corporativos en Italia, su salida se produjo en diciembre e este año de forma discreta, sin un anuncio por parte de la empresa. Posteriormente, la empresa confirmó que la dimisión forma parte de una reestructuración interna y una “evolución natural”, en su modelo de gobierno corporativo. Gabbana renunció a varios cargos dentro del grupo, incluidos los relacionados con las sociedades principales de la marca, en un movimiento que busca redefinir la organización en un contexto complejo para el sector del lujo.
El relevo en la presidencia quedó en manos de Alfonso Dolce, actual director ejecutivo y hermano de Domenico Dolce, quien asumió el cargo desde enero de este año. Este cambio consolida un liderazgo más concentrado dentro del entorno familiar de la empresa, que desde su fundación en 1985 ha estado estrechamente ligada a sus creadores.
A pesar de abandonar la presidencia, Gabbana no se ha desvinculado completamente de la marca. La firma ha subrayado que su salida de los órganos directivos no afecta su papel creativo, por lo que continuará participando en el diseño y la identidad estética de la casa. Incluso, el diseñador ha seguido presente en eventos recientes como las pasarelas de la marca, lo que refuerza su permanencia en el ámbito artístico.
La decisión ocurre en medio de desafíos financieros en un contexto de desaceleración del mercado del lujo y negociaciones con acreedores por su deuda.