La celebración reunió a más de mil soldados, cientos de músicos militares y unidades de caballería que desfilaron desde el Palacio de Buckingham hasta Horse Guards Parade, en una demostración de precisión y tradición militar que se remonta al siglo XVIII.
Por cuarto año consecutivo como monarca, Carlos III encabezó la ceremonia. El rey realizó el recorrido acompañado por la reina Camila en una carroza oficial, mientras que el príncipe William participó a caballo junto con la princesa Ana y el príncipe Eduardo, duque de Edimburgo.
Uno de los momentos más destacados de la jornada fue la participación de la King’s Company de los Grenadier Guards, que protagonizó el desfile de la bandera regimental por primera vez en décadas. Asimismo, efectivos de distintas ramas de las Fuerzas Armadas británicas formaron parte del dispositivo ceremonial a lo largo de la ruta.
La princesa de Gales, Kate Middleton, asistió junto a sus hijos, los príncipes George, Charlotte y Louis. En esta edición asumió el papel más visible dentro del protocolo real al compartir protagonismo con el rey y la reina durante parte de la ceremonia, reflejando su creciente relevancia dentro de la monarquía británica.
Como es tradición, el acto culminó con la aparición de la familia real en el balcón del Palacio de Buckingham, desde ahí, los miembros de la Casa Real saludaron a la multitud y observaron el esperado sobrevuelo de aeronaves de la Real Fuerza Aérea, incluido el paso de los célebres Red Arrows, que pintaron el cielo londinense con los colores de la bandera británica.