En las Highlands de Escocia se alza Carbisdale Castle, una imponente construcción cuya historia está marcada por el conflicto. Fue edificado entre 1905 y 1917 para Mary Caroline, duquesa de Sutherland, tras una feroz disputa por la herencia de su esposo. El enfrentamiento legal fue tan intenso que derivó en un escándalo público y en la decisión de construirle una residencia lejos de las tierras oficiales de la familia.
¿Un castillo construido por despecho?
El castillo se levantó frente al territorio de los Sutherland, visible desde el valle y la línea ferroviaria familiar. Este gesto simbólico le ganó el apodo de “The Castle of Spite”, reforzado por un detalle arquitectónico elocuente: su torre del reloj tiene carátula solo en tres lados; el cuarto, el que mira hacia Sutherland, quedó en blanco.
Con el paso del tiempo, Carbisdale Castle fue refugio de la familia real noruega durante la Segunda Guerra Mundial y más tarde funcionó como hostal juvenil, etapa que dio pie a leyendas y relatos sobrenaturales que hoy forman parte de su mística.
Cómo visitar Carbisdale Castle
Actualmente, Carbisdale Castle es propiedad privada, por lo que no siempre está abierto al público. Sin embargo, puede admirarse desde el exterior y en ciertos periodos se organizan visitas guiadas o estancias privadas, según su estado y administración. La mejor forma de conocerlo es recorriendo las Highlands del norte de Escocia, una ruta ideal para viajeros amantes de la historia, la arquitectura y los paisajes dramáticos.
Un castillo nacido del orgullo que hoy se contempla como una de las historias más singulares —y reales— de Escocia.