Hay historias que se revelan en silencio, sobre una mesa manchada de acuarela, entre pinceles, agua y emociones contenidas, pero ella nos abrió tanto las puertas de su casa como de su corazón.
Natalia Téllez comenzó su carrera como conductora en Telehit, donde su frescura y espontaneidad la llevaron rápidamente a la fama. Hoy forma parte de Netas Divinas. Además, la serie Las Azules, en la que actúa al lado de Bárbara Mori y Ximena Sariñana, hizo historia al convertirse en la primera producción mexicana nominada a un Emmy en la categoría de Mejor Serie Dramática. Por esto y más, es considerada una de las personalidades más reconocidas de la televisión mexicana.
Su secreto mejor guardado
Hija de Guillermo Téllez, artista plástico, y criada en un hogar sin televisión pero lleno de pinceles, Natalia creció de forma natural con el arte entre las manos. Eligió la acuarela como su cómplice creativo; sin embargo, durante casi tres décadas, sus pinturas nunca vieron la luz, en gran parte porque ella misma fue siempre su crítica más severa.
Dibujé toda mi vida y tiraba mi obra; uno, porque no le veía ningún valor, y dos, porque mi papá es muy crítico en cuanto a cualquier creación artística.
La pandemia y un papel de grabado que le regaló su padre fueron la combinación perfecta para que Natalia hiciera espacio en la mesa de su departamento y retomara la pintura.
Entrevista: Tania Franco.
Fotografía: Aarón González.
Video: Esteban Espinoza.
De ahí mucho empecé a dibujar, de copiar a ‘Candy Candy’ y de no tener tele en mi casa.
Tras la pérdida de su madre cuando era apenas una adolescente, el pincel se detuvo por un tiempo. Entre el duelo y una etapa profundamente formativa, a Natalia le costó volver a pintar como solía hacerlo.
La maternidad y el arte
Emilia —o, como a Natalia le gusta llamarla, Emi— trajo nuevos colores a sus acuarelas. Con apenas cuatro años, le dio un giro completo a su vida.
Entrevista: Tania Franco.
Fotografía: Aarón González.
Video: Esteban Espinoza.
Es un caos pintar siendo mamá, es un caos hacer casi cualquier cosa. […] De repente volteo y Emi está haciendo intervenciones en mis pinturas.
Natalia confiesa que sus obras, antes cargadas de melancolía, hoy reflejan más color y felicidad. El lienzo se convirtió en un espejo de su transformación personal: un relato de vida contado en acuarela.
Una voz que incomoda, un mensaje que importa
Natalia nos compartió que uno de los mensajes que más se repite en sus redes sociales es “cállate p%#$%ja”, un intento constante por silenciar una voz que habla de equidad. Un mensaje que ella no solo comunica con palabras, sino que también plasma en sus obras, donde las mujeres ocupan un lugar central.
Entrevista: Tania Franco.
Fotografía: Aarón González.
Video: Esteban Espinoza.
Me gusta la acuarela porque es maleable y cambia […]. Justo porque soy acelerada y nerviosa, se puede trabajar por capas; toda su base es agua. Creo que se mezcla y hace unos colores… que es como mágico.
Para Téllez, el arte fue una forma de terapia. Confiesa que, sin él, probablemente no habría atravesado la pandemia de la misma manera. Su pintura favorita es aquella en la que retrata a su abuela. La equidad y el feminismo son pilares fundamentales en la vida y el arte de Natalia. El arte para ella es la posibilidad de ser la mejor versión de humano que tenemos, de ser sensibles y vulnerables para conectar con nuestro lado más honesto.