A lo largo de su vida amorosa, Brad Pitt no solo cambió de pareja: cambió de imagen, de narrativa y hasta de identidad pública. Cada romance marcó una etapa estética muy definida —un nuevo “Brad” por amor— y, con el tiempo, también evidenció tensiones que terminaron por romper sus matrimonios. Así nació lo que muchos llaman el efecto Brad Pitt.
Jennifer Aniston
A diferencia de lo que muchos creen, la relación entre Brad Pitt y Jennifer Aniston no comenzó en el set de “Friends”. Ambos se conocieron en 1998 gracias a una cita a ciegas, cuando Aniston ya era una de las figuras más populares de la televisión. El famoso cameo de Pitt en la serie ocurrió hasta 2001, cuando la pareja ya estaba casada, lo que con el tiempo generó la confusión de que el romance había nacido frente a cámaras. En realidad, Friends fue una consecuencia de su relación, no su origen.
La separación llegó en 2005, oficialmente por “diferencias irreconciliables”. Sin embargo, el rodaje de Mr. & Mrs. Smith y su cercanía con Angelina Jolie colocaron la relación bajo una presión mediática imposible de ignorar. Aunque nunca se confirmó una infidelidad, se dice que el distanciamiento emocional y los cambios personales de Pitt influyeron decisivamente en el final.
Angelina Jolie
La relación con Angelina Jolie comenzó en 2005 y se convirtió en una de las más mediáticas del mundo, con el famoso “Brangelina”. Tras casi una década juntos, se casaron en 2014 y construyeron una familia numerosa con seis hijos.
El divorcio fue solicitado por Jolie en 2016 y finalizó legalmente en 2019. Se habló de tensiones familiares, desacuerdos sobre la crianza y un incidente ocurrido en un avión privado, que derivó en una larga batalla legal.
El efecto Brad Pitt
Más allá del amor, el patrón es claro: Brad Pitt se transforma con cada relación. Su estilo, su actitud pública y su narrativa personal evolucionan según la pareja que lo acompaña. Esa capacidad de adaptación lo convirtió en un ícono cultural, pero también dejó ver el costo de vivir en constante reinvención.