Lo que comenzó como uno de los espectáculos musicales más esperados del año terminó convirtiéndose en un momento histórico y emotivo: una boda real se celebró durante la actuación de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl LX.
En medio de una producción impecable y rodeado de bailarines, luces y una narrativa cargada de identidad latina, una pareja apareció vestida de blanco sobre el emparrillado. Se trataba de Eleisa “Elli” Aparicio y Thomas “Tommy” Wolter, quienes protagonizaron uno de los momentos más inesperados del evento deportivo más visto del año. Lo que parecía parte del performance pronto se reveló como algo mucho más grande: una ceremonia auténtica, celebrada ahí mismo, en vivo y frente al mundo.
Lejos de romper el ritmo del show, la boda se integró de forma natural a la propuesta artística de Bad Bunny, reforzando el mensaje de unión, celebración y comunidad que marcó toda su presentación. El artista no solo fue testigo del enlace, sino que convirtió el momento en un gesto poderoso: llevar el amor real al centro del entretenimiento global.
La escena se convirtió en uno de los momentos más emotivos y originales en la historia del Super Bowl. No era ficción, no era metáfora: Elli y Tommy se estaban casando de verdad, en vivo, ante millones de personas. Su show no solo rompió esquemas, sino que redefinió lo que puede suceder en un medio tiempo: no solo entretener, sino emocionar y hacer historia.