Puerto Rico, desde la raíz
El show abrió en campos de caña, una imagen cargada de historia; un recordatorio de las raíces agrícolas de la isla, de generaciones de trabajadores y de un pasado colonial que marcó al Caribe. Desde el primer segundo el mensaje fue claro: esta historia empieza con la gente.
El escenario se volvió un ‘barrio’
Nada de ciudades futuristas ni pantallas abstractas. Había sillas plásticas, postes de luz, árboles de plátano y espacios que parecían ser sacados de cualquier barrio latino. Bad Bunny convirtió el espectáculo en su cultura.
Incluso incluyó un gesto icónico de la latinidad: el niño dormido sobre dos sillas en plena fiesta. Humor, realidad y memoria colectiva en una sola imagen.
“El Apagón’’, pero vivido
Cuando cantó “El Apagón”, subido a un poste de luz, la canción se convirtió en denuncia visual de la crisis energética en Puerto Rico y del desplazamiento de puertorriqueños. No tuvo que explicar nada, la imagen habló sola.
Español en el escenario más grande de Estados Unidos
Cantó en español. Sin traducir, sin adaptar, sin pedir permiso. En un evento que históricamente ha girado en torno al inglés, su decisión rompió con la idea de que para triunfar en la cultura pop estadounidense hay que dejar atrás tu idioma.
Una boda real en medio del show
Sí, fue real. La pareja había invitado a Benito a su boda, pero él no pudo asistir… así que los llevó al Super Bowl para casarlos en vivo. El halftime no giró en torno a la fama, sino a la vida real. Benito incluso fue testigo y firmó en el acta de matrimonio.
Comunidad antes que ego
A diferencia de muchos shows centrados en la figura de la estrella, Bad Bunny se movía como parte de un colectivo. Bailarines, músicos y extras funcionaban como una sola energía.
Vestuario como identidad
Nada excesivamente glamuroso, con estética caribeña trabajadora, cercana y cotidiana. Incluso sorprendió al vestir piezas de Zara, alejándose de la moda de lujo típica del evento. El mensaje era sutil pero claro: el orgullo no necesita lujo para ser poderoso.
Su chamarra llevaba un ‘64’ y ‘Ocasio’, un guiño a su madre y su historia con el año en que nació, y su apellido.
Invitados que también cuentan una historia
En “La Casita” aparecieron figuras como Jessica Alba, Cardi B, Pedro Pascal, Karol G, Young Miko y Alix Earle, mezclando Hollywood con cultura latina sin jerarquías.
También estuvo Toñita, dueña del legendario Caribbean Social Club, uno de los últimos bares puertorriqueños presentes en Nueva York y un clásico de la comunidad latina en la ciudad.
Uno de los momentos más comentados fue la aparición de Ricky Martin, quien mientras estaba sentado en las icónicas sillas del álbum Bad Bunny, cantó a capella “Lo que le pasó a Hawaii”, haciendo alusión a la relación de la isla con Estados Unidos.
Un homenaje a la vieja escuela
Entre los temas de Bad Bunny, decidió lanzar un guiño a las grandes figuras del reggaetón, como Don Omar y Daddy Yankee, haciendo sonar temas como ‘Gasolina’.
“América es un continente”
Al final de su show dijo: “God bless America”, nombrando a todos los países de Norte, Centro y Sudamérica, recordando que América no es solo Estados Unidos. Cerró con “Juntos somos América” escrito en el balón de fútbol que llevaba en la mano, mientras que las pantallas del estadio se iluminaban con un mensaje que marcó su actuación: “La única cosa más poderosa que el odio, es el amor”.
Este no fue solo un espectáculo, habló de la vida real, no de la fantasía. Más que un show, un reconocimiento de la cultura latina para el mundo, un show que pasará a la historia.