De representar a Estados Unidos a portar la bandera mexicana, su carrera es un testimonio de resiliencia y legado familiar en la nieve.
Sarah Schleper es un ejemplo de perseverancia, reinvención y pasión por el deporte. Ella nació en Estados Unidos, comenzó a esquiar desde que era pequeña, teniendo la ventaja de que creció entre montañas y nieve hasta convertirse en una de las figuras más constantes e importantes del esquí alpino internacional. Su talento la llevó a debutar en Juegos Olímpicos a finales de los años noventa, iniciando una carrera que con el tiempo se transformaría en una de las más longevas dentro del esquí alpino.
A lo largo de su carrera, Sarah representó al inicio a Estados Unidos, país con el que construyó gran parte de su carrera deportiva. Sin embargo, su vida dio un giro importante cuando decidió competir bajo la bandera de México, país con el que mantiene un fuerte vínculo tanto familiar como personal. Este cambio no solo simbolizó una nueva etapa en su vida, sino que también la convirtió en una inspiración para el desarrollo de los deportes invernales en un país con poca tradición en estas disciplinas.
Su trayectoria alcanzó un momento histórico al convertirse en la primera esquiadora en participar en siete ediciones de los Juegos Olímpicos de Invierno, haciendo su séptima aparición durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026. Más allá de los resultados deportivos, su constancia demuestra la capacidad de mantenerse competitiva y adaptarse durante décadas, enfrentando lesiones, cambios de país y la evolución natural del deporte de alto rendimiento. Uno de los capítulos más emotivos de su historia y más recientes, es el que durante estas Olimpiadas de Invierno, comparte la emoción y dedicación con su hijo, Lasse Schleper, quien debuta en esta temporada.
La participación de madre e hijo en el mismo evento olímpico representa un momento poco común y profundamente simbólico dentro del deporte, mostrando cómo la pasión por el esquí ha trascendido generaciones. Su presencia refleja una historia familiar construida entre montañas, disciplina y amor por la nieve, consolidando a la familia Schleper Gaxiola como un referente inspirador dentro del esquí alpino internacional.