Mientras Raúl Jiménez concentra toda su atención en representar a México en la Copa del Mundo, Daniela Basso enfrenta un reto distinto fuera de la cancha. En una reciente entrevista con Martha Debayle, la actriz y pareja del delantero compartió cómo ha sido acompañar la carrera del futbolista durante casi una década y los sacrificios que ambos han hecho para cumplir ese sueño.
Durante el Mundial no hay intimidad
Una de las preguntas que más llamó la atención fue sobre la dinámica durante el torneo. Daniela explicó que los jugadores permanecen concentrados con la selección y no duermen con sus familias mientras dura la competencia. Incluso, entre risas, confirmó que durante ese periodo tampoco existe intimidad.
Necesitan tener ahora sí que toda la testosterona en el cuerpo para salir.
También recordó que esta dinámica no es exclusiva de la Copa del Mundo. Cuando Raúl jugaba en el Benfica, el cuerpo técnico monitoreaba constantemente su condición física con dispositivos que registraban sus pulsaciones antes y después de los partidos.
Aun así, aseguró que la tecnología les permite mantenerse cerca mediante mensajes y videollamadas, especialmente para que sus hijos puedan hablar con su papá antes de cada encuentro.
Hay sacrificios, muchos. Más tú que él.
Daniela confesó que una de las mayores responsabilidades ha sido hacerse cargo prácticamente sola del hogar mientras viven fuera de México. Explicó que Raúl necesita la tranquilidad de saber que todo está bajo control para enfocarse únicamente en su rendimiento deportivo.
Él necesita saber que sus hijos están bien, que todo está en orden y que yo voy a resolver lo que pase afuera.
Desde atender cualquier problema en casa hasta resolver emergencias cotidianas, asegura que ha aprendido a asumir ese papel mientras el futbolista permanece concentrado o viajando con su equipo.
Las renuncias que exige el futbol profesional
La pareja de Raúl Jiménez también habló de los momentos familiares que el delantero se ha perdido debido a su carrera. Recordó que en alguna ocasión no pudo asistir a la boda de su hermana y que al nacimiento de sus dos hijos llegó prácticamente sobre la hora por sus compromisos deportivos.
Además, reveló que, después de nueve años de relación, todavía no han podido celebrar su boda porque simplemente no han encontrado el momento adecuado. Daniela también confesó que dejó en pausa su carrera profesional para priorizar a su familia, una decisión que en ocasiones la hace extrañar la vida que tenía antes, aunque reconoce el privilegio de poder dedicar tiempo a sus hijos.
Hay muchas cosas que se pierden los futbolistas por, así que por su carrera, por sus sueños. Pero también, de mi lado, claro, dejé mi carrera. Pero también puedo decir que tengo el privilegio de estar en casa, disfrutar a mis hijos, criarlos yo y no tener un problema.
Finalmente, quiso desmentir la idea de que ser pareja de un futbolista significa llevar una vida sin preocupaciones. Reconoció que disfruta de una estabilidad económica por la que se siente agradecida, pero aseguró que eso no elimina los desafíos emocionales, la distancia ni las responsabilidades que implica acompañar una carrera deportiva de alto nivel.
Muchas veces piensan que la pareja del futbolista no tiene problemas, pero hay muchas cosas detrás y no todo lo resuelve el dinero.
Mientras Raúl Jiménez busca aportar a la Selección Mexicana dentro de la cancha, Daniela Basso enfrenta un partido diferente fuera de ella. Su testimonio muestra que detrás de cada futbolista hay una familia que también vive la presión, la distancia y los sacrificios que exige el máximo escenario del futbol mundial.