Raúl Jiménez volvió a demostrar por qué sigue siendo uno de los referentes de la Selección Mexicana. En el triunfo de México por 2-0 sobre Ecuador en los dieciseisavos de final del Mundial 2026, el delantero abrió el marcador y fue una de las figuras del encuentro, ayudando al Tricolor a sellar su pase a los octavos de final.
Además de su actuación, la diadema protectora que utiliza en cada partido sigue llamando la atención de la afición. Aunque ya forma parte de su imagen, muchos todavía se preguntan por qué nunca juega sin ella.
La respuesta se remonta al 29 de noviembre de 2020, cuando Jiménez sufrió una de las lesiones más graves de su carrera. Durante un partido entre Wolverhampton y Arsenal en la Premier League, un fuerte choque de cabeza con David Luiz le provocó una fractura de cráneo, por la que tuvo que ser operado de emergencia.
Tras varios meses de rehabilitación y un largo proceso para regresar al futbol profesional, los especialistas recomendaron que utilizara una diadema protectora para resguardar la zona donde fue intervenido. Aunque no elimina por completo el riesgo de un impacto, sí ayuda a amortiguar golpes y le brinda mayor seguridad para disputar balones, especialmente en el juego aéreo.
Con el paso de los años, esa protección se convirtió en una parte inseparable de su uniforme. Lejos de limitarlo, Raúl Jiménez ha seguido compitiendo al más alto nivel, recuperó su lugar en la Selección Mexicana y continúa siendo un referente ofensivo. No solo regresó a las canchas, sino que volvió a ser decisivo en los momentos más importantes para México.