Julie Andrews se consolidó como una de las grandes figuras de Hollywood, durante décadas, construyó una exitosa carrera gracias a su extraordinaria voz, primero sobre los escenarios de Broadway y, posteriormente, en la pantalla grande, donde conquistó al público con algunas de las interpretaciones más memorables del cine musical.
Sin embargo, su carrera casi termina cuando en 1997, se sometió a una cirugía en la garganta que terminó dañando sus cuerdas vocales y afectó de manera permanente su capacidad para cantar.
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Por qué Julie Andrews perdió la voz y su capacidad para cantar
A los 60 años, Julie Andrews descubrió que tenía nódulos no cancerígenos en las cuerdas vocales, los médicos le aseguraron que una cirugía relativamente sencilla le permitiría recuperarse y volver a cantar tras algunos meses de rehabilitación.
Sin embargo, después de someterse a la operación en junio de 1997, despertó con una voz completamente diferente: había perdido la pureza de su canto y su tono se volvió notablemente más rasposo.
“Cuando me desperté de la operación había perdido mi voz de cantante. Caí en una depresión, sentí que había perdido mi identidad. Cantar ha sido un don precioso, y mi incapacidad para hacerlo ha supuesto un golpe devastador”, contó la actriz durante una entrevista en la revista AARP.
Dos años después de la operación, Andrews y su familia demandaron al hospital y a los médicos por mala praxis. El caso llegó a un acuerdo confidencial en diciembre de 1999.
“Me alegro de haber arreglado este caso de un modo favorable y también me alegro de cerrar el capítulo de un hecho que fue totalmente desafortunado para todos los involucrados”, declaró en un comunicado.
¿Cómo se reinventó Julie Andrews tras perder la voz?
Lejos de retirarse, Julie encontró una nueva manera de permanecer en el mundo del entretenimiento, y aunque ya no podía cantar como antes, comenzó a explorar otras facetas de su talento y participó en proyectos de cine, televisión y narración.
Una de sus reinvenciones más recordadas llegó con la saga de Shrek, donde prestó su voz al personaje de la reina Lillian, también se convirtió en autora de libros infantiles y trabajó en proyectos relacionados con la literatura y la narración, y regresó al cine como la reina Clarisse Renaldi en el Diario de la Princesa.
“Fue una sorpresa buenísima, aunque de verdad extraño poder cantar, de verdad me hace falta”, confesó.