El actor Robert Carradine falleció a los 71 años, dejando atrás una extensa trayectoria en la industria del entretenimiento y un papel especialmente querido por el público: el de Sam McGuire, el papá de Lizzie en la icónica serie juvenil Lizzie McGuire.
La familia de Carradine confirmó que el actor vivió con trastorno bipolar durante casi dos décadas, una condición que finalmente lo superó. En su comunicado, sus seres queridos lo describieron como un “faro de luz” en la vida de quienes lo conocieron y expresaron la esperanza de que su experiencia ayude a combatir el estigma en torno a las enfermedades mentales.
Esto duele. Es muy difícil enfrentar esta realidad sobre un viejo amigo. Había tanta calidez en la familia McGuire y siempre me sentí muy cuidada por mis padres en pantalla. Estaré eternamente agradecida por eso. Me entristece profundamente saber que Bobby estaba sufriendo. Mi corazón duele por él, por su familia y por todos los que lo amaron.
Su hermano Keith Carradine, también actor, se refirió con franqueza al tema y subrayó la importancia de hablar abiertamente sobre la salud mental. En su mensaje, destacó que enfrentar una enfermedad de este tipo no debe ser motivo de estigma y llamó a fortalecer la empatía y el acompañamiento hacia quienes atraviesan estas situaciones.
Una carrera que marcó generaciones
Con más de cinco décadas de trabajo, Carradine participó en cine y televisión desde los años setenta, formando parte de una reconocida familia de actores. Fue especialmente recordado por su participación en comedias clásicas de los años ochenta y, más tarde, por conectar con una nueva generación gracias a su papel en Lizzie McGuire, donde encarnó a un padre cercano y entrañable.
Tras conocerse la noticia, colegas y seguidores recordaron su calidez, sentido del humor y profesionalismo en los sets. Su legado permanece en los proyectos que marcaron distintas etapas del entretenimiento y en el recuerdo de quienes crecieron viéndolo en pantalla.