The House of Creed abre un nuevo capítulo en su historia con Iris Debonair, una fragancia que busca traducir al lenguaje olfativo la elegancia de la sastrería británica y el savoir-faire de la alta perfumería francesa. La nueva creación pertenece a la familia floral fougère y está concebida como una expresión de sofisticación, personalidad y estilo.
Una fragancia inspirada en Charles Creed
La inspiración detrás de Iris Debonair se encuentra en Charles Creed, quinta generación de la familia Creed, quien a comienzos del siglo XX destacó como diseñador de moda para la alta sociedad y como un esteta dispuesto a desafiar las convenciones de su época.
De acuerdo con la Maison, la idea es trasladar la precisión propia de la sastrería británica al universo de la perfumería francesa: los mismos estándares que alguna vez se utilizaron para construir una silueta impecable se convierten ahora en una firma olfativa.
¿A qué huele Iris Debonair?
Dos ingredientes son protagonistas de la composición: la lavanda inglesa de Kent y el iris pallida francés.
La lavanda utilizada por Creed ha sido perfeccionada durante 20 años por su cultivador para adaptarse a los suelos calcáreos de Kent. Su crecimiento bajo el clima fresco inglés permite obtener, según la firma, un aroma particularmente suave, fresco y aromático.
En contraste aparece el iris pallida procedente de Les Landes, Francia, cuyos rizomas son cultivados durante más de tres años antes de pasar por un proceso de refinamiento desarrollado a lo largo de 12 años. El resultado aporta a la fragancia sus característicos matices empolvados.
La salida combina bergamota y absenta en coinfusión, pimienta rosa y cardamomo. En el corazón aparecen lavanda inglesa, hoja de violeta y un acorde de pulpa de higo, mientras que el fondo reúne iris pallida francés, ambreta y Amberwood.
Iris Debonair: un nombre que habla de elegancia
Incluso el nombre de la creación guarda relación con el concepto de la fragancia. “Debonair” deriva de la antigua expresión francesa “de bon air”, utilizada para hacer referencia a una persona de buen porte y distinguido linaje.
Para Creed, esa idea se traduce en una personalidad seductora y discretamente segura de sí misma, que no necesita de la aprobación de los demás, una actitud que conecta con los estetas que inspiraron esta creación.
Un frasco inspirado en el estilo de Charles Creed
La estética también desempeña un papel fundamental. El emblemático frasco de la Maison aparece en cristal gris claro con un delicado matiz inspirado en el color del iris.
La elección cromática vuelve a rendir homenaje a Charles Creed, quien, según la firma, se adelantó a su tiempo al combinar tejidos grises y azules, sus tonalidades predilectas, en una propuesta que anticipaba lo que hoy conocemos como casual chic.
La propuesta se complementa con un atomizador de viaje de edición limitada, presentado en un tono iris y revestido en piel.
Con Iris Debonair, Creed apuesta por una fragancia en la que el perfume se entiende como una extensión del estilo personal: una creación construida alrededor del contraste entre la disciplina británica y el refinamiento francés, con dos materias primas excepcionales como protagonistas.