La historia del vino en España se remonta a más de 3,000 años, cuando fenicios y griegos introdujeron el cultivo de la vid en la península ibérica. Con el Imperio romano, la producción se expandió y se consolidó como una actividad clave. En este contexto nace Bodegas Emilio Moro, una bodega familiar con raíces que se remontan a finales del siglo XIX en Pesquera de Duero. Fundada oficialmente en 1987, representa la continuidad de generaciones dedicadas al cultivo de la vid, donde el conocimiento se transmite como herencia viva.
La clave de un buen vino
La Directora General y enóloga de Bodegas Emilio Moro, Patricia Sánchez Moro, entiende el vino como una expresión viva que comienza mucho antes de llegar a la copa. Formada dentro de una familia con más de un siglo de tradición vitivinícola, su conocimiento no solo proviene de la técnica, sino de una conexión profunda con la tierra, heredada de generaciones que han hecho del viñedo su forma de vida.
Decía mi abuelo: hay que escuchar a la viña para embotellar lo mejor que nos ha dado...
Para Sánchez Moro, la clave de un gran vino está en el origen. Su filosofía se centra en el respeto absoluto por la uva, en trabajarla con sensibilidad y en comprender cada parcela como un organismo único. El papel del enólogo, más que intervenir, es interpretar lo que la tierra ofrece y acompañar el proceso para lograr vinos que reflejen autenticidad, equilibrio y elegancia.
¿El vino blanco está en tendencia?
Aunque para ella, aunque el vino tinto es su elección más frecuente, el blanco representa una nueva forma de entender y disfrutar el vino. El proyecto que iniciaron en 2016 en El Bierzo le permitió redescubrir el potencial del blanco, particularmente a través de la uva Godello, explorando su elegancia, frescura y versatilidad. Desde su visión, el vino blanco ha evolucionado más allá del estereotipo de ser solo una opción ligera o previa a la comida. Con etiquetas como La Revelía, busca posicionarlo como un vino gastronómico, capaz de acompañar platos complejos y de integrarse a experiencias culinarias completas.
Es un vino elegante, gastronómico, que acompaña fenomenal…
Esta visión también implica mantener un equilibrio entre tradición y evolución. Aunque reconoce la importancia de adaptarse a las nuevas tendencias y al consumidor actual, insiste en que nunca se debe perder de vista el origen y el legado familiar. Es precisamente esa combinación entre historia, intuición y técnica lo que permite crear vinos con identidad propia y una calidad constante en el tiempo.