La colección Crucero 2027 de Chanel, bajo la dirección de Matthieu Blazy, desató conversación global con un diseño de unas taloneras que prácticamente eliminan el zapato. La pieza —que solo cubre el talón y se sujeta al tobillo— ha sido descrita como un “zapato sin suela”, generando tanto fascinación como dudas sobre su funcionalidad.
El arte detrás del diseño
Lejos de ser un capricho, el diseño parte de una referencia histórica. Las taloneras evocan el calzado atribuido a Hermes, el mensajero de los dioses en la mitología griega. Sus sandalias aladas —las talarias— simbolizaban ligereza y velocidad, incluso la idea de no tocar el suelo.
Este concepto de “ligereza” y “desmaterialización” ha sido retomado por distintos diseñadores a lo largo de la historia. Desde las innovadoras straps de nylon de Salvatore Ferragamo en 1947, hasta las suelas adhesivas de Betty Herbert Levin en 1958 —una propuesta adelantada a su tiempo que no logró popularidad—, la idea del zapato invisible ha sido explorada constantemente.
Amadas y criticadas por igual, las taloneras de Chanel confirman que el diseño también es discurso. Más allá de su uso real, estas piezas funcionan como declaración estética que empuja los límites entre arte, cuerpo y moda.