Desde 1998, bajo el impulso de Caroline Scheufele (Copresidenta y Directora Artística de Chopard), la Maison ha elaborado este icónico trofeo en oro ético. Auténtica joya nacida de sus talleres de Alta Joyería, la Palma de Oro requiere más de 70 horas de trabajo artesanal.
Fiel a su legado, Chopard reafirma su profundo compromiso con el cine y la creación artística ofreciendo un trofeo que fusiona modernidad, lujo sostenible y emoción. Además de la Palma de Oro, la Maison también elabora todos los trofeos que entrega el jurado durante el Festival.
Un símbolo de excelencia premiado en el escenario cinematográfico mundial.
La ceremonia de clausura del Festival de Cannes sigue siendo uno de los eventos culturales más seguidos del mundo, que reúne a creadores, actores y un público apasionado. Este año, el jurado estará presidido por el cineasta, guionista y productor surcoreano Park Chan-wook.
Caroline Scheufele, quien ha asistido al Festival todos los años desde 1998, explica: «La Palma de Oro es más que un trofeo: es una declaración de amor al cine. Cada folleto, cada destello de cristal, encierra el sueño universal de contar historias que resuenan en todo el mundo».
Un legado prestigioso reinterpretado por Chopard
Desde su creación en 1955, la Palma de Oro ha evolucionado continuamente. Su forma actual fue concebida en 1998 por Caroline Scheufele, en consonancia con los códigos que han forjado su leyenda:
• 19 delicadas hojas esculpidas en oro amarillo ético de 18 quilates.
• Un tallo suavemente curvado cuya sección transversal forma un sutil corazón, símbolo distintivo de Chopard.
• Un cojín de cristal de roca tallado a mano en su base.
• Un diseño de volúmenes armoniosos, concebido como una auténtica joya.
Desde 2014, la Palma de Oro se elabora en oro ético, en línea con el compromiso de Chopard con el lujo sostenible. Desde el desarrollo del molde hasta la técnica de fundición a la cera perdida, desde la fusión del metal a más de 900 °C hasta el meticuloso pulido del oro, cada etapa da testimonio de la excepcional maestría joyera de la Maison.
Un trofeo cargado de historia y emoción.
Verdadero santo grial del séptimo arte, la Palma de Oro ha premiado a los más grandes cineastas, desde Francis Ford Coppola hasta Ken Loach, incluyendo a Jane Campion, Bong Joon-Ho, Julia Ducournau y Justine Triet. Encarna tanto el reconocimiento de la industria como la pasión de artistas dedicados a un oficio exigente, impulsado por la imaginación y la audacia.
La edición de 2026 sigue esta tradición. Abre un nuevo capítulo en una historia marcada por los destinos de creadores de todo el mundo, unidos por su deseo de celebrar el poder del cine.
El sábado 23 de mayo de 2026, la Palma de Oro de Chopard se entregará al director cuya película haya conmovido, sorprendido o impactado profundamente al jurado. Un momento siempre cargado de emoción, donde el arte cinematográfico se encuentra con la belleza de una joyería excepcional.
Con motivo del Festival de Cannes, Chopard presenta su Colección Alfombra Roja como una cita ineludible, un instante suspendido donde la imaginación se encuentra con el resplandor de la Alta Joyería. Nacida de la visión de Caroline Scheufele, esta tradición ha forjado un vínculo íntimo con el Festival de Cannes durante casi dos décadas.
Como Socio Oficial del evento, Chopard celebra el diálogo constante entre el cine y la artesanía excepcional en la Croisette, un homenaje a los creadores, a la emoción y al arte de contar historias.
Para esta nueva colección, Caroline Scheufele se inspiró en las maravillas de la vida, los misterios y los momentos extraordinarios que nos invitan a contemplar el mundo de una manera diferente: los «milagros». No los inalcanzables, sino los sencillos y encantadores que dan vida al día a día. Estos milagros pueden manifestarse en un cielo de singular belleza, una nube cuya silueta evoca un recuerdo, el delicado florecimiento de una flor de color inesperado, la gracia de un animal capturado en un instante de pura espontaneidad o la belleza de una gema nacida en las profundidades de la Tierra. A pesar de nacer de la nada, nos conmueven profundamente. Nos recuerdan que la belleza no se limita a grandes gestos, sino que reside también en las sutiles maneras en que el mundo nos sorprende constantemente.
Caroline Scheufele observa: «Los milagros suelen ser modestos: nacen de un detalle, de una luz, de una emoción inesperada. Esta colección es una invitación a contemplarlos de otra manera».