Los Golden Globes 2026 no solo brillaron por el cine y la moda, sino también por la alta relojería. Desde piezas vintage hasta modelos de colección valuados en cientos de miles de dólares, estos fueron los cinco relojes más lujosos de la noche.
Leonardo DiCaprio — Rolex Cosmograph Daytona “Le Mans” (oro blanco)
Precio estimado: USD 240,000
Leonardo DiCaprio apostó por la discreción del lujo absoluto con un Rolex Daytona Le Mans en oro blanco, una pieza codiciada por coleccionistas. Lo llevó con esmoquin clásico, dejando que el reloj fuera el único acento de poder silencioso en su look.
Michael B. Jordan — Patek Philippe vintage Tegola “Hour Glass” (platino)
Precio estimado: USD 180,000 – 220,000
Michael B. Jordan elevó la alfombra roja con un Patek Philippe vintage en platino, una pieza rara y refinada. Lo combinó con un traje sastre impecable, demostrando que la elegancia atemporal también vive en la relojería histórica.
Jeremy Allen White — Louis Vuitton Tambour Steel & Rose Gold
Precio retail: USD 29,800
El actor llevó un Louis Vuitton Tambour en acero y oro rosa, aportando un contraste moderno a su esmoquin negro. Su elección reflejó una nueva generación de lujo: sobrio, contemporáneo y con identidad de maison.
Jennifer Lawrence — Longines vintage en platino y diamantes (1916)
Precio estimado: USD 80,000 – 120,000
Jennifer Lawrence apostó por la alta relojería vintage, luciendo un Longines histórico en platino y diamantes. La pieza complementó su vestido con un aire clásico y sofisticado, demostrando que el lujo femenino también se expresa en relojes con historia.
Benny Blanco — Jacob & Co. Boutique Watch (oro blanco y diamantes)
Precio estimado: USD 300,000+
En su primera gran aparición en la alfombra roja como esposo de Selena Gomez, Benny Blanco eligió un Jacob & Co. Boutique Watch en oro blanco, engastado con diamantes y zafiros. Una declaración audaz que fusiona joyería y relojería de alto impacto.
En los Golden Globes 2026, los relojes dejaron de ser un accesorio secundario para convertirse en símbolos de estatus, gusto y narrativa personal, confirmando que la alfombra roja también es territorio de la alta relojería.