La creatividad mexicana nunca ha dependido de una sola estética. Está en la capacidad de transformar, mezclar referencias y, sobre todo, encontrar soluciones donde aparentemente no las hay. Una nueva generación de diseñadores está elevando esa idea de “moda mexicana” desde lugares muy distintos, íntimos y creativos.
En CARAS platicamos con seis de estas mentes creativas sobre México, sus influencias y aquello que quieren aportar a una industria que atraviesa un momento de reinvención.
Carmina Fuoco: memorias familiares convertidos en moda
La directora creativa y fundadora de Carmina Fuoco, es la creadora de contenido Elke Orth, quién nos reveló que encuentra su México en un lugar mucho más íntimo: la casa de sus abuelos. Un mantel naranja, cochinita pibil preparada por su abuela, agua de jamaica, whisky servido en copas con repujado y una mesa llena de personas forman parte del archivo emocional al que vuelve para diseñar. Más que reproducir esas imágenes literalmente, las traduce en colores, campañas, colaboraciones y prendas.
Para mi segunda colección tomé como referencia las obras de Remedios Varo, por la saturación de colores, sus atmósferas y su forma de transformar lo cotidiano en algo inesperado. Eso me llevó a explorar el surrealismo mexicano.
Carmina Fuoco también mira hacia el futuro: Orth busca defender una moda más consciente, donde una pieza tenga significado y permanencia frente al consumo desechable. Una filosofía que resume en una frase particularmente poderosa: cada pieza está hecha “en serio, no en serie”.
Ángela Reyna: encontrar la perfección en lo imperfecto
Su aproximación al diseño se concentra en alterar materiales, deconstruir estructuras conocidas y desarrollar nuevas siluetas. Para ella, la mexicanidad también está presente en ese impulso de inventar y encontrar posibilidades inesperadas con aquello que tenemos alrededor. Incluso María Bottle habló de la creatividad de Ángela.
Me interesa crear piezas distintas, con propuesta, que no necesariamente respondan a las formas tradicionales de hacer moda y que inviten a mirar una prenda de una manera diferente.
El surrealismo es una de sus grandes referencias precisamente por su capacidad de romper con lo establecido. Reyna traslada esa libertad a la construcción de sus prendas: toma algo reconocible, lo desarma y vuelve a construirlo bajo otras reglas. Su objetivo es desarrollar una voz que pueda competir internacionalmente sin diluir su origen y demostrar que el diseño mexicano puede ser reconocido tanto por su manufactura como por la fuerza de sus ideas.
Photo @ivanaguirrefotografo
IG: @angelareynamx
Aldo Guadarrama: futurista, excesivo y lejos del cliché
Fundador y creativo de Maison Guadarrama, Aldo Guadarrama parte de la idea de que crear moda mexicana no significa recurrir necesariamente a los símbolos más reconocibles del país. Su propuesta busca extraer elementos menos evidentes de nuestra identidad —el color, las texturas, la ornamentación y el exceso— para mezclarlos con el lujo, la cultura pop, la vida nocturna y una mirada futurista.
Entre lo artesanal, lo experimental y lo contemporáneo puede ser una manera de hablar de México sin tener que recurrir constantemente a los códigos más evidentes de lo mexicano.
Su imaginario encuentra un punto de referencia especial en el México de los años 80 y 90: una época de glamour, televisión, arquitectura, automóviles y transformación visual que Guadarrama recupera sin intención nostálgica. A esto suma una producción más consciente, con materiales reciclados o recuperados y cantidades limitadas. Su intención es que Maison Guadarrama sea un universo capaz de proponer otra lectura de lo que puede significar una marca mexicana contemporánea.
IG: @Maison Guadarrama
Carlos Peralta: diseñar desde el material y la curiosidad
Para Carlos Peralta, la conexión con México comienza antes de pensar en una silueta; está en el respeto por el material. De la tradición artesanal mexicana retoma la idea de que cada centímetro de un textil posee valor por el trabajo y el tiempo que concentra. Esa filosofía atraviesa su propia línea, donde buena parte de las prendas se confeccionan a partir de deadstock o stock muerto recuperado de grandes fábricas. La disponibilidad del tejido determina cuántas piezas pueden existir, convirtiendo cada hallazgo en el punto de partida de colecciones limitadas y diferentes entre sí.
Su imaginario también encuentra una referencia fundamental en el México de los años 60 y 70. La arquitectura de Mario Pani, la literatura de Elena Garro, el cine de Silvia Pinal y el trabajo de diseñadores como Tachi Castillo, Pedro Loredo, Manuel Méndez y Pixie Hopkin forman parte de un archivo personal que comenzó a construir coleccionando revistas antiguas. Más que mirar esta época desde la nostalgia, Peralta recupera su modernidad y la lleva a tres conceptos que considera esenciales al diseñar: comodidad, funcionalidad y modernidad.
LIÂN PORTUGÂL: la sastrería mexicana que pone sus propias reglas
Para LIÂN PORTUGÂL, la identidad no es algo estático que deba protegerse de cualquier transformación. Su propuesta parte de la sastrería para cuestionar por qué una prenda tendría que pertenecer necesariamente a un género, una temporada o incluso una categoría. Toman del pasado el oficio, la estructura y la memoria; del presente, la libertad para desmontar sus reglas.
Su universo encuentra conexiones intelectuales con Los Contemporáneos; visuales con el modernismo de Luis Barragán y Mathias Goeritz; y espirituales con creadoras como Remedios Varo y Leonora Carrington. El resultado busca demostrar que una marca no necesita recurrir a códigos reconocibles para hablar de su origen. Todavía en crecimiento, LIÂN quiere que ese propósito eventualmente trascienda el guardarropa y se convierta también en una plataforma capaz de apoyar a otras personas.
Daniel Furlong: desde el instinto y hacer extraordinario lo cotidiano
Modelo, actor, fashion stylist y creador de tocados, Daniel Furlong entiende la creatividad mexicana desde la capacidad de resolver. En su universo no existe el minimalismo: hay drama, contrastes, color y piezas que funcionan como una extensión de las emociones. México aparece en sus creativos tocados de cabeza que han protagonizado más de una revista.
Photographer @victor_suaval
Su historia también demuestra que la falta de recursos puede convertirse en un poderoso detonador de imaginación. Desde niño modificaba su ropa, compraba telas y buscaba maneras de materializar aquello que imaginaba con los elementos que tenía a su alcance. Para Furlong, crear es algo íntimo y casi espiritual: no separa sus logros de los pequeños pasos que hicieron posible llegar hasta ellos.
Aunque sus propuestas son radicalmente distintas, los seis coinciden en que México es creativo y diverso. Puede encontrarse en una memoria familiar, en la necesidad de resolver con pocos recursos, en la teatralidad de nuestra cultura, en una construcción deconstruida o, simplemente, en la libertad de imaginar algo que todavía no existe. Ellos están abriendo un panorama muy interesante de la moda mexicana.