Schiaparelli, la icónica casa de alta costura reconocida por su espíritu vanguardista, audaz y profundamente surrealista, volvió a recordarle al mundo por qué es sinónimo de arte llevado al extremo. Famosa por sus históricas colaboraciones con Salvador Dalí y por haber dado vida al legendario tono shocking pink, la maison fundada en 1927 hoy vive una nueva era bajo la dirección creativa de Daniel Roseberry, quien ha sabido reinventar su herencia sin romper jamás con su ADN artístico.
A través de las redes sociales de la marca, Roseberry reveló el núcleo emocional detrás de la colección Primavera/Verano 2026:
“El núcleo emocional de esta colección me fue revelado mientras estaba en un retiro creativo fuera de Roma. Una tarde, organicé un tour de última hora para ver la Capilla Sixtina. Si has estado allí, sabes que lo primero que ves no es el techo, sino las paredes, densamente pintadas por un ejército de artistas en los años previos a que Miguel Ángel comenzara su obra en 1508. Pero levanta el cuello hacia el cielo y el pensamiento se detiene. La sensación comienza. Eso es porque, cuarenta años después, un hombre entró y cambió el arte para siempre. Aquí están la agonía y el éxtasis, lo terrible y lo exquisito. No nos dijo qué pensar, sino que le dio permiso a su audiencia de sentir cuando miraban el arte.”
Y es precisamente esa libertad emocional la que Roseberry traduce en siluetas, texturas y volúmenes que parecen más esculpidos que confeccionados. El escenario elegido para el desfile fue el Museo Petit Palais de París, donde los diseños se apoderaron del espacio con una fuerza casi museística. Entre las invitadas destacaron varias actrices que elevaron aún más el aura del evento.
Teyana Taylor deslumbró con un top transparente de hombros estructurados en encaje Chantilly negro, combinado con una falda lápiz a juego. Como pieza central, llevó una corona tipo diadema en plata antigua con perlas y pedrería, acompañada de un broche chandelier en plata antigua con un nudo de cristales, logrando un equilibrio perfecto entre dramatismo y sofisticación.
Por su parte, Demi Moore apostó por un abrigo de leopardo bordado en terciopelo mate y faille de satén lavado, realzado con hombreras de inspiración ecuestre, pompones de matador y pantalones torero a juego. El estilismo se completó con pumps de punta afilada en terciopelo negro, acentuados por el icónico candado plateado, y un pequeño tocado que reforzaba el aire teatral y aristocrático del conjunto.
También, entre los asistentes destacaron el famoso dj Andrew Taggart, Aaron Paul, Jodie Smith, Carla Bruni, Lauren Sanchez y Jeff Bezos, Chiara Ferragni, por mencionar algunos.
Con esta colección, Schiaparelli no solo presentó moda: construyó una experiencia. Una que, como la Capilla Sixtina, no se limita a observarse, sino que obliga a detenerse, mirar hacia arriba… y sentir.