En lo alto de los Alpes bávaros, al sur de Alemania, se alza Neuschwanstein, un castillo cuya silueta parece salida de un cuento de hadas y que con el tiempo se convirtió en una referencia visual para los castillos del universo Disney.
Construido en el siglo XIX por el rey Luis II de Baviera, el palacio no fue concebido como fortaleza, sino como un refugio romántico inspirado en la música, las leyendas medievales y la búsqueda de belleza absoluta.Su ubicación, rodeada de bosques y montañas, refuerza la sensación de estar frente a un escenario cinematográfico, donde la arquitectura se integra con el paisaje para crear una experiencia casi irreal.
Décadas después, su imagen influyó en el diseño de los castillos que aparecen en películas y parques temáticos, consolidando una estética que hoy asociamos con princesas, fantasía y mundos mágicos. Más allá de su vínculo con el cine, Neuschwanstein sigue siendo uno de los destinos más visitados de Europa, un punto donde historia, naturaleza e imaginación se encuentran en un mismo paisaje.