El problema fue detectado mediante una alerta luminosa en la nave, afectó el funcionamiento del inodoro, considerado un sistema crítico para la misión de diez días. De acuerdo con reportes oficiales, la falla se originó en el sistema de ventilación y control de inodoro, lo que impidió temporalmente su uso para la recolección de orina, aunque el manejo de desechos sólidos continuó operando. Durante varias horas, los astronautas tuvieron que recurrir a sistemas alternativos, como bolsas especiales, mientras el equipo en tierra analizaba la situación y enviaba instrucciones para su reparación.
La astronauta Christina Koh fue la encargada de solucionar el problema a bordo, trabajando en coordinación con el centro de control de Houston. Tras seguir un procedimiento técnico paso a paso, logró restablecer el funcionamiento del sistema en pocas horas, lo que permitió a la tripulación retomar la normalidad en condiciones de microgravedad.
En declaraciones posteriores, Koch se refirió al incidente con humor, describiéndose como la “fontanera espacial”, tras haber reparado el inodoro. La astronauta explicó que la falla correspondía a un problema técnico manejable y destacó la importancia de este tipo de intervenciones en misiones de larga duración.
¿Cómo van al baño los astronautas de Artemis II?
Utilizan un sistema sanitario especialmente diseñado para funcionar en microgravedad, muy distinto a un baño convencional en la Tierra. En la nave Orión del programa Artemis II, el “inodoro”, funciona mediante succión de aire en lugar de gravedad, lo que permite dirigir y contener los desechos. Para orinar, los astronautas ocupan un embudo conectado a una manguera que succiona el líquido hacia un sistema de almacenamiento. Cada tripulante tiene adaptadores personalizados para garantizar higiene y comodidad. La orina se guarda en contenedores especiales, ya que en Orión - a diferencia de la Estación Espacial Internacional- no se recicla durante el vuelo.
En el caso de los desechos sólidos, utilizan un pequeño asiento con flujo de aire que ayuda a dirigirlos hacia bolsas o contenedores sellados. El proceso requiere precisión, por lo que los astronautas reciben entrenamiento previo con simuladores para aprender a posicionarse correctamente en condiciones de ingravidez.
Además, el baño está ubicado en un compartimento compacto y privado dentro de la cápsula. Aunque el espacio es reducido, cuenta con cortinas o divisiones para brindar cierta intimidad.