A bordo del cohete más potente en operación, el Space Launch System (SLS), cuatro astronautas -Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Jasen, se embarcaron en una misión de 10 días para orbitar nuestro satélite natural, sin alunizar, preparando el terreno para la futura presencia permanente humana.
Entre los datos más curiosos del despegue, destaca que la tripulación siguió una vieja tradición espacial jugando una partida de cartas antes de vestirse y caminar hacia la plataforma, con el objetivo de “quemar” la mala suerte. Además, la misión lleva a bordo objetos históricos singulares destinados a orbitar la Luna, y ha marcado un hito al llevar el primer inodoro diseñado específicamente para un uso cómodo de la tripulación en el espacio profundo dentro de la nave Orion.
Un aspecto singular de este despegue es que la misión no se dirige directamente a la Luna. La cápsula Orion se mantuvo en órbita terrestre durante casi un día para realizar verificaciones exhaustivas de sus sistemas antes de emprender la maniobra “translunar injection”, una trayectoria diseñada para que la nave aproveche al máximo el combustible y se adentre en el espacio profundo.