El sillage es un término francés que describe la estela aromática que deja un perfume al pasar: un aroma sutil y seductor que permanece en el aire incluso después de que la persona se ha ido.
Lejos de las aplicaciones excesivas o los aromas invasivos, el efecto sillage apuesta por la elegancia, la discreción y el misterio, pues la idea no es “oler fuerte”, sino lograr que el perfume se perciba de manera delicada y memorable.
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¿De qué depende que un perfume tenga el efecto sillage?
En perfumería, el sillage depende tanto de las notas del perfume como del pH de la piel, y para este efecto, las notas de fondo y corazón son las que dejan una estela más duradera, mientras que perfumes con mayor concentración, suelen tener aromas más intensos y persistentes.
Por ejemplo, los perfumes con notas amaderadas, almizcladas, ámbar o vainilla suelen dejar una estela más duradera, mientras que los cítricos y acuáticos tienden a ser más ligeros y efímeros.
Y por otra parte, la hidratación también juega un papel clave, ya que la piel seca absorbe el aroma rápidamente, mientras que una piel bien humectada ayuda a fijar mejor las notas del perfume.
¿Cómo conseguir el efecto sillage con tu perfume?
Para lograr un buen sillage, expertos recomiendan aplicar el perfume en puntos de pulso como cuello y muñecas, pues el calor de estas zonas permite que la fragancia se difunda de forma gradual.
Otro truco consiste en perfumar ligeramente la ropa o el cabello, aunque siempre con moderación para evitar saturar el ambiente, pues la clave está en que el aroma se descubra poco a poco.
Un buen sillage provoca que las personas se acerquen y pregunten qué perfume llevas, en lugar de notarlo desde el otro extremo de la habitación.
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