La regla del “total white”, o “casi completamente blanco”, sigue vigente en la edición de este año y continúa generando debate entre jugadores, diseñadores y aficionados.
El reglamento oficial del All England Lawn Tennis and Croquet Club establece que los jugadores deben vestir ropa de tenis blanca desde el momento en que ingresan al área de la cancha, sin que el color crema o marfil sean aceptados.
Además, las reglas determinan que, no puede haber grandes bloques o paneles de color, los ribetes o detalles de color no pueden superar un centímetro de ancho, la restricción aplica a camisetas, shorts, faldas, vestidos, calcetas, gorras, cintas para el cabello y muñequeras, también, el calzado debe ser blanco, incluso las prendas interiores visibles deben cumplir con la normativa.
La obligación de vestir de blanco se remonta a finales del siglo XIX, cuando se consideraba que el sudor era menos visible sobre prendas blancas, algo que la sociedad británica de la época asociaba con la elegancia y el decoro. Con el paso del tiempo, la norma se convirtió en uno de los símbolos más distintivos de Wimbledon y en una muestra de respeto hacia la tradición del torneo.
A lo largo de la historia, varios tenistas han tenido problemas por incumplir el reglamento, el caso más recordado es el de Andre Agassi, quien decidió no participar entre 1988 y 1990 debido a su desacuerdo con la política del uniforme. Así como Roger Federer quien fue obligado a cambiar sus zapatillas por incluir una suela naranja.