La propiedad, ubicada en el exclusivo barrio de Los Feliz, fue adquirida por Jolie en 2017 poco después de iniciar su medático divorcio y ahora está valuada en casi 30 millones de dólares.
La residencia tiene un importante valor histórico, ya que perteneció al legendario director de cine Cecil B. DeMille. La mansión fue construida en 1913 y cuenta con seis habitaciones, diez baños, piscina, gimnasio, casa de huéspedes y amplios jardines con vistas al Observatorio Griffith y las colinas de Hollywood.
De acuerdo con medios internacionales, Angelina Jolie tomó la decisión de abandonar definitivamente la propiedad debido a que sus hijos menores, los mellizos Knox y Vivienne, cumplirán 18 años en julio. Esto marca el final de las restricciones derivadas de los acuerdos de custodia que la obligaban a permanecer en California cerca de Brad Pitt.
La actriz había confesado anteriormente que nunca tuvo la intención de quedarse permanentemente en Los Ángeles y que deseaba mudarse al extranjero una vez que sus hijos fueran mayores de edad. Entre sus planes estaría dividir su tiempo entre Nueva York, Europa y Camboya.