Para este nuevo álbum vuelve a contar con una banda formada por músicos del continente latinoamericano, bien conocedores de los distintos géneros y ritmos, como el maestro chileno de la guitarra Sebastián Aracena, el contrabajista mexicano Luri Molina y el percusionista Johnny Molina, junto a sus colaboradores habituales Ramón Gacías en la batería y Jorge “Rebe” Rebenaque en los teclados. El disco se grabó en febrero de 2025 y mezcló en agosto del mismo año, en el Desierto de los Leones, México, en el Desierto Casa/Estudio, con Daniel Bitrán comandando la ingeniería y con el propio Bunbury produciendo, junto con Ramón Gacías
En el disco se exploran los cambios que suceden en el mundo en este cambio de siglo. Algunos aparecen fascinantes, otros sin embargo temerarios. Se observa como algunas formas se diluyen y otras en cambio nos refuerzan. No siendo en absoluto un disco pesimista, parece observar y atender, intentando no caer en juicios innecesarios, incluso pecando de cierto optimismo y más interesado en las preguntas que en las respuestas.
Después de una veintena de discos de estudio desde sus inicios con Héroes del Silencio a finales de los ochenta, catorce en su etapa solista, además de sus álbumes en mancuerna con Andrés Calamaro y Nacho Vegas y sus experimentos sonoros en Bushido y Panero, Enrique Bunbury sigue interesado en grabar música extremadamente personal, ajeno a las modas imperantes, siguiendo su propio camino, siempre interesado en la calidad de los textos, el proceso de grabación y la composición de grandes canciones que dejan huella a ambos lados del Atlántico.
No sabemos cuáles serán sus próximos pasos, pero tenemos entre manos el cierre de una era fascinante, en la que su atención al folklore hispano y latino nos ha dejado ya un buen puñado de composiciones propias fabulosas.
De un siglo anterior, es el décimo cuarto álbum de estudio de Enrique Bunbury, disponible desde hoy.