El estreno y la conversación en torno a la película “Michael” han reactivado historias íntimas sobre la vida de Michael Jackson, especialmente sobre sus años formativos y la compleja relación con su padre, Joseph Jackson. Entre los testimonios que han vuelto a circular destaca una antigua y reveladora entrevista de su amiga cercana, Brooke Shields, quien habló sin filtros sobre el hombre que marcó profundamente al artista.
Shields, una de las amistades más entrañables de Michael, fue contundente al describir a Joseph Jackson. “Nunca me gustó su padre, y a él nunca le caí bien”, dijo. Incluso fue más lejos al recordar el impacto que tuvo ver las secuelas emocionales que Michael cargaba.
No es un ser humano. Es el diablo.
Aunque aseguró no haber presenciado directamente escenas de abuso, sí dijo haber visto “el efecto posterior”, visible —según ella— en la mirada de su amigo. Para la actriz, la tensión con Joseph Jackson era conocida y mutua.
Vi las secuelas, y bastaba mirar los ojos de Michael para entenderlo.
La amistad entre Brooke Shields y Michael Jackson fue una de las más comentadas —y a veces malinterpretadas— de su vida. Ambos insistieron durante años en que lo suyo era una conexión profunda, afectuosa y única. Tras la muerte del cantante en 2009, Shields lo definió como uno de sus grandes amores en el sentido más puro de la palabra.
Voy a darte las gracias por tu hijo. Porque tu hijo cambió al mundo y fue mi amigo. Y él se quedó… (balbuceando, sin palabras).
Hoy, mientras Michael vuelve a poner el foco en los primeros años del Rey del Pop, estas declaraciones más que como una crítica a Joseph Jackson, sirven como testimonio del gran amigo que fue con aquellas personas que lograron conocerlo a profundidad, más allá del escenario.