Ex trabajadoras de Julio Iglesias rompieron el silencio sobre el cantante, a quien acusan de agresiones sexuales, abusos de poder y un ambiente laboral marcado por el control, el aislamiento y la humillación cuando trabajaban en sus residencias del Caribe.
El reportaje fue publicado por eldiario.es, cuya investigacion duró más de tres años. Los testimonios corresponden a una empleada del servicio doméstico y una fisioterapeuta que trabajaban para el cantante y aseguran haber desempeñado su labor en régimen interno en las residencias del artista en República Dominicana y Bahamas.
Una de las denunciantes afirma que fue presionada para mantener encuentros sexuales con el cantante. Según su testimonio, era llamada con frecuencia a su habitación tras finalizar su jornada laboral, donde describe penetraciones no consentidas, bofetadas y vejaciones físicas y verbales. Estos episodios se producían, casi siempre con la presencia y participación de otra empleada que ocupaba un puesto jerárquicamente superior.
La segunda mujer, que trabajó como fisioterapeuta personal del artista, aseguró haber sufrido besos forzados y tocamientos en el pecho en contra de su voluntad, tanto en la playa como en la piscina de la villa de Punta Cana. También denunció humillaciones públicas, insultos y un trato intimidatorio durante su jornada laboral. Ambos coinciden en describir un clima de miedo constante, con normas estrictas, vigilancia permanente y amenazas de despido.
La investigación también revela que las trabajadoras vivían en condiciones de aislamiento, con salidas restringidas y jornadas laborales que podían prolongarse hasta 16 horas. Varias exempleadas señalan que Julio utilizaba su posición de poder para imponer reglas sobre la alimentación, el uso del teléfono móvil o las relaciones personales.